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Mami, Maya Y Mi Ignorancia

Mami, Maya y mi ignorancia

Desde ayer traigo en mi mente y en mi corazón a dos seres: a mi madre y a Maya Angelou. Ayer fue el cumpleaños 89 de mi amada madre, aunque ya no está con nosotros desde hace casi tres años. Maya viene mucho a mi mente, ya que es como una especie de abuela, hermana, mujer sabia que me viene acompañando hace casi treinta años.

Hoy que se celebra el Día de la Mujer, te quiero comparto lo que vive entre mi y ellas dos. No el amor. Tampoco el respeto o la admiración. Algo simple de admitir, pero difícil de reconocer cuando ocurre y en un día como hoy puede ser una carta útil de usar y de aprender. Hablo de mi ignorancia (tanto mía como colectiva hacia la mujer).

Si algo he comprendido es que la ignorancia es un virus que todos poseemos. La pregunta no es si puedes prevenirla o puedes vacunarte para evitarla o liberarte de ella. No puedes, ni quieres, ya que la ignorancia es en realidad un regalo que la vida te ofrece para que suceda algo: abrir los ojos y crecer.

Ayer leí lo que muchas personas de mi familia posteaban en sus redes sociales acerca de mi madre, mi abuela y otras mujeres de mi familia. Pude comprender qué mucho desconozco el linaje de mi madre. Al fallecer su madre (mi abuela) siendo ella una niña, fueron muchas cosas que nunca supe (o quise saber).

Mi madre era de la generación «de los que muchas temas no se hablan». Por ejemplo, hablar de los muertos, del sexo, del dinero, de política o de temas controversiales. Esto quiere decir que muchos aspectos de la vida que impactaron su vida, no se conocen o se conoce muy poco. Siendo hombre, conocí poco de muchos aspectos de la vida de mi madre que marcaron su vida y la manera en que la vivió. Y cómo eso me marcó a mi en la mía.

Esa ignorancia es la que Maya, de alguna manera, me ha servido de guía, acompañante y capacitadora de la mujer. Ella ha sabido llenar algunos de los muchos espacios en blanco de información que aparecen en mi mente y en mi corazón con frecuencia. Esos sentires de mujer que muchas no dicen «porque de esos temas no se hablan», pero Maya sí los dice. Y los dice con fuerza, con belleza y con un aire de sabiduría que trasciende la verdad.

Hoy que se celebra el Día Internacional de la Mujer, me pregunto, ¿cuánta gente desconoce «los temas de los que la mujer no habla»? Ya sea por ignorancia, por desconocimiento, por falta de interés, por miedo, por prejuicios, por discrimen o por las razones que sean. Si yo soy un reflejo de la sociedad y la sociedad es un reflejo de mi, no me cabe la menor duda de que la ignorancia esta rampante en el mundo y comienza en mi.

Vivimos tiempos donde la ignorancia es encubierta detrás del disfraz las ideologías, los dogmas, la religión, la política, los partidismos. Y, el más peligroso de todos: el silencio de la indiferencia que ahora vivimos de manera muy marcada. La polarización social.

Si ser hombre no es fácil, ser mujer lo es mucho menos. Nosotros nos hemos creído los dueños y los sabelotodos del planeta. Nunca hemos querido realmente comprender, profundamente, lo que es ser mujer, vivir en este mundo siendo una mujer y ver lo complejo y discriminatorio que es vivir en este mundo siendo una. Ni entremos al tema de género.

Esto se complica mucho más cuando vemos que hemos querido decidir por ellas, ser intrusos en su cuerpo, en su sexualidad, en su capacidad de crecimiento, de soñar, de ser igual, de tener equidad y de verlas por lo que son: un regalo, un misterio y una bendición. Sin ellas nada estaría aquí. De la misma forma en que las abejas son necesarias para que exista una flora en el mundo, las mujeres hacen que la vida exista y se multiplique.

Pero eso nunca lo sabremos si no comenzamos a reconocer cómo la ignorancia nos mantiene a oscuras. A mi me ha mantenido así por mucho tiempo. No dudo a que a muchas personas, y sectores de la población, igual. Es hora de mirar nuestra ignorancia, ya sea individual o colectiva, y usarla como trampolín que cierre las brechas que nos distancian de conocer realmente lo que es una mujer.

Por mi parte tengo muy claro que mi ignorancia la seguiré usando como curiosidad. Una forma de conocer lo que hoy desconozco de la mujer. Seguiré buscando la manera de escucharlas y de impulsarlas a que usen su voz de la misma manera en que la aprendí de Maya Angelou y mi madre: con fuerza, belleza y que su sabiduría trascienda la verdad.

Ayer fue el cumpleaños de mi madre y hoy la celebro como mujer.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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