Los tres sombreros que definen tu vida
¡Qué difícil es saber que llevas tres sombreros, que nunca te dijeron que los tenías, y saber usarlos adecuadamente a lo largo de tu vida productiva! Sí, tres sombreros. Había escuchado de dos de ellos, pero hace unos años me convencí de que son tres. Todavía no los domino, pero estoy claro de que está en mis manos usarlos, manejarlos y sacarles el mayor provecho.
Antes de mencionarte los tres sombreros, me parece importante preguntarte algo simple e importante. ¿Como te ves a ti? No me refiero a lo obvio, que sería responder: un ser humano, un hombre, mujer, heterosexual, homosexual, hija, madre, padre, esposo o cualquier otro título que hayas alcanzado a lo largo de tu vida. Te invito a verte como algo mucho más grande que eso.
¿Qué tal si tu primer rol es el de «una empresa»? No digo que tengas o no una empresa. Me refiero a verte como una empresa. Si ahora mismo estuvieras sentado en una mesa rodeado de ejecutivos que te dieran retroalimentación de cómo te observan en ese aspecto, ¿qué te dirían? No importa los talentos, habilidades, capacidades o recursos que tengas, tu eres una empresa en el sentido de cómo podrías operar y administrar la manera en que brindas tus servicios como tal.
Si fueras el Ejecutivo principal de ti y la empresa que eres como ser humano, ¿qué te dirías? ¿Qué habilidades, talentos, capacidades y recursos no están capitalizando, maximizando o explotando por desconocimiento, ignorancia, miedo o falta de valor? ¿Como sería crear consciencia de la manera en que usas tu energía, tu tiempo, tu esfuerzo y tu capacidad de priorizar/valorar lo que provees al mundo? (En el rol que sea).
Tu segundo sombrero es el de «creador/creativo». Este sombrero lo tienes todo el tiempo. Estés consciente de que sepas de tu sombrero anterior (empresa) o no. Todo el tiempo tu habilidad de la creatividad la estás usando. La pregunta es: ¿de qué forma y para qué fin? Muchas veces esta importante habilidad es usada para sobrevivir y no para definir un propósito y una forma de canalizar lo que vienes a aportar a este mundo. Todos somos un canal, la pregunta es: ¿de qué y hasta qué punto?
Imagínate si usaras tu creatividad para explotar tus habilidades, tus dones o simplemente para darle espacio a tu SER a expresarse, no meramente para sobrevivir, ¿qué podría ocurrir en tu vida? Mucha gente cree que la creatividad es «para los artistas», «los talentosos», «los que les sobra tiempo», «a los que se les paga para ser creativo». Para nada. Dentro de cada ser humano viven ideas extraordinarias, sólo conlleva que desarrolle su habilidad de ser creativo para poder sacarlas y creer en ellas.
Por último, tu tercer sombrero. El obrero o el que ejecuta. Con este tenemos una relación bastante estrecha, cercana y muy conocida. Lamentablemente, en muchas ocasiones, mal interpretada, usada o limitada. Sin duda alguna, sin acción, esfuerzo, labor, trabajo, no hay resultados. Estés en el campo que estés, todo el mundo requiere ser un ejecutor. Ahora, ¿qué pasa si lo que haces no esté alineado con lo que realmente quieres? ¿Qué sucede cuando crees que sólo vienes a eso y no ser o hacer nada más en la vida?
Ahí te encierras en un lugar sólo a ser obrero, creer que eres un obrero y no sirves para nada más que no sea ser un obrero. Con dijo una vez una gran filósofo y pensar: «un trabajo te dará para vivir, si trabajas en ti puedes crear una fortuna». ¿Porque la importancia de los tres sombreros? Simple: consciencia, valorarte. Darle el mejor uso del recurso más preciado que tienes: tú y la manera en que agencias tus recursos (energéticos, intelectuales, manuales, habilidades, etc.).
Es muy probable que seas parte de la mayoría de los seres humanos. Trabajas para poder sostener tu estilo de vida o sobre vivencia». No hay problema con eso. El dilema es cuando no comienzas a auto manejarte de otra manera. Una cosa es trabajar por necesidad, otra cosa es no ampliar tu mente y tu perspectiva por vagancia, ignorancia, creencias limitantes o miedo.
Vas a seguir trabajando (sombrero tres), mientras comienzas a darle vida a la manera en que vas a usar tus otros dos sombreros (empresa y creador). Llegará un momento en que tu sombrero dos te dirá (si no te lo ha dicho ya muchas veces): «este idea es buena, cree en tus talentos, pide más por lo que haces, etc.». No se trata que abandones lo que haces, sino darle espacio a lo que quiere nacer de ti.
Al darle paso a ese segundo sombrero verás que ese primer sombrero ha estado esperando a que no sólo te lo pongas, sino que lo empieces a usar y conocer. Verás que empezarás a valorarte, a respetarte, a agradecer cada paso del camino, a escuchar tu voz interna y comenzar a tomar riesgos con lo que vive en ti. No te compares con otros, cada uno tiene su camino, su paso y sus lecciones por aprender. El punto es que tú comiences a hacerlo.
Todos tenemos estos tres sombreros, no esperes a que se te vaya la vida para darte cuenta que nunca los viste, nunca te los medistes o, te quedaste creyendo que sólo viniste a ponerte uno. Tu vida merece más que eso. ¿Qué esperas?
¿Qué vas a hacer al respecto?

