Mucho se habla del amor propio. Yo digo que existen tres tipos de amor propio y somos rehén de una de las tres. Hora de conocer las otras dos.
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Los 3 Tipos De Amor Propio

Los 3 tipos de amor propio

Cuando oyes la frase «amor propio» o «auto-estima», ¿qué viene a tu mente? ¿Qué significa para ti hoy? ¿Cómo la practicas o la cuidas? Tal vez no es lo que tu crees o piensas.

¿Conoces los tres tipos de amor propio que existen?

Ayer una gran amiga llamada Rosa Angélica Lara me invitó a participar en un nuevo espacio que ha creado en «Instagram» llamado «Mujer Inquieta». Me encanta el título del programa que se ha inventado, ya que refleja lo que es ella: una mujer con muchos intereses, inquietudes y curiosidades. Ella es emprendedora, le encanta trabajar por ayudar a los animales (en particular los perritos), le fascina el auto ayuda y tiene una empresa de talleres y servicios.

Pues en su programa de ayer me invitó platicar de «amor propio» o «auto estima». Es un tema que me gusta mucho, ya que me invita a mirar a mi en lo personal, más que querer dar tips, sugerencias o fórmulas. Desde que me invitó hace unas semanas, me día a la tarea de observarme y prepararme para ver qué podía aportar y agregar valor a los oyentes. Me inspiró tanto, que desde ayer decidí que iba a escribir un blog al respecto.

¡Advertencia! No soy terapista, ni sicólogo, ni siquiatra, ni trabajar social. No tengo una preparación formal en este tema. Soy un coach que ha tenido el privilegio y la oportunidad de trabajar con cientos de miles de personas en más de 30 países en 25 años. Lo más que he hecho es observar, escuchar y acompañar personas en partes de su proceso. Empezando por el mío.

¿Qué es amor propio o auto-estima para ti?

Una cosa es lo que creemos que es, lo que nos han enseñado que es (de esto más adelante expando) y lo que en realidad es la «auto-estima» o el amor propio. Si buscas el origen de la palabra estima, proviene del latín «aestimare» o evaluar. Mejor dicho, que amor propio es una evaluación. Esto puede implicar que cambia o que pueden tomar en cuenta diversos factores para realmente saber la condición en la que se encuentra.

El primer tipo de amor propio: el externo

Siempre me ha parecido interesante escuchar a la gente decir en talleres o sesiones de coaching verlo desde dos ópticas opuestas: «mi auto estima este bien ya que tengo pareja, trabajo, mi familia esta bien y hago lo que deseo hacer». Por otro lado, algunos dicen esto: «mi autoestima está por el piso, no tengo trabajo, mis finanzas estrena mal, no tengo pareja (o estamos en crisis)». No digo que ninguna de las dos está bien o mal, sino que toman en cuenta algo que para mi no es amor propio: lo externo.

Lo que te dije anteriormente que iba a expandir más en ello, pues aquí es. Desde niño nos han enseñado a creer que estimarse en obtener el premio, ganar la competencia o tener los símbolos sociales que demuestran un «estatus» (el coche, la pareja, el trabajo ideal, el negocio, el éxito, etc.) y creemos que eso es auto estima o amor propio.

El problema con este tipo de amor propio es que se basa en lo externo: en los símbolos, en la aprobación, en la aceptación y en el tribalismo (lo que mueve a las personas que pertenecen a cierto grupos – familia, trabajo, religión, educación, profesión, etc. – a tener esas representaciones sociales). Si no las tengo creo que no valgo, he sido un fracaso, no doy el grado o no estoy a al altura de lo que mi tribu espera o yo debe estar.

Muchas veces en este tipo de amor propio miramos las cosas como mimarnos como el amor propio, cuando sólo son una parte. Pintarte el cabello, ir al spa, hacer pedicura o manicura o darte un gusto puede ser un símbolo de amor propio, como puede ser un símbolo de status social y mantener una imagen. No lo critico, sino lo digo para que observes la manera en que los utilizas (o ellos te utilizan a ti).

El segundo tipo de amor propio: el interno

Este amor propio implica mirar donde no se ve, o donde no puedes demostrárselo a nadie, sino a ti mismo. Es mirar tu caja de creencias que va desde el amor, la vida, lo crees de ti, de la gente, del mundo, de las relaciones y de lo que puedes ocultar. Es mirar tu mentalidad, tus emociones, tus comportamientos, tu espiritualidad y tu fe.

El amor propio interno, llamémoslo es real, es donde si miramos la definición o el origen de la palabra aestimare vemos que es una «evaluación». El externo es muy simple: lo tengo o no lo tengo. Lo cumplo o no lo cumplo. Pero eso mucha gente vive conflictuada con el externo, ya que va por la vida buscando tenerlo, obtenerlo o no perderlo. Por eso la ansiedad, la preocupación, los apegos y la angustia es tan grande. Hemos sido entrenados a salir a buscar algo, no a descubrir lo que ya tenemos.

Este amor implica estar en trabajo constante. Mira la manera en que estoy trabajando con mi mente, con mis emociones, con mi crecimiento personal, con mi espiritualidad, con mi mentalidad, con mis creencias militantes y, especialmente, con los apegos. (¿Cuántas veces te has quedado en tu trabajo, relación o situación por el miedo a…?). Por eso la historia de «El Principito me gusta tanto, porque habla mucho del amor propio interno.

Lamentablemente, mucha gente prefiere enfocarse en el externo y dejar el interno, «después de que tenga certeza o seguridad de las otras (trabajo, pareja, dinero, etc.). Ojo, bajo ninguna circunstancia vayas a pensar que esto diciéndote que trabajar por lo interno es una manera de olvidarte o reducir tu capacidad de logro, soñar o alcanzar la más alta versión de ti y del éxito que te mereces. Las dos cosas pueden coexistir y no ser excluyentes una de la otra.

El tercer tipo de amor propio: el condicional

Hace muchos años escuché a un terapista decir: «la única (y mejor) forma de saber si estás preparado para estar en una relación de pareja, es estando en una relación. Una cosa es darte tiempo para crecer y aprender de tus errores, otra cosa es vivir con la duda constante y no ponerte a prueba. Eso pasa en todos los aspectos de la vida.

Otro ejemplo clásico: «el dinero cambia a la gente». No, para nada. Eso es un mito. el dinero no cambia a nadie, sólo saca de la persona lo que ya tenía dentro y ahora lo muestra. Para cerrar con los ejemplos: ¿cuántas veces has visto a una persona entrar en una relación de pareja y descuidarse (o viceversa) o terminar una relación y lucir mejor que nunca (o peor)? Muchas veces.

Estos ejemplos demuestran cómo muchas veces nos permitimos manipularnos con lo externo para no mirar la condición en la que se encuentra lo interno.

Lo que me lleva al tercer tipo de amor propio. El condicional. Y digo condicional ya que está sujeto a: situaciones, circunstancias, condiciones, personas y, lo más importante, la manera en que vives de acuerdo a tus principios y valores (en todo momento). Muchas personas miran la condición en la que se encuentra el real amor propio, cuando están pasando por algo «bueno o malo». ¿Quién dijo que tu amor propio esta sujeto a eso?

¿Qué tal si tu amor propio es un músculo que hay que trabajar en todo momento? No importa la situación, las personas, las circunstancias y sostenerlo en momentos cuando el dolor, la desesperación, el miedo o la soledad te dicen que te conformes, que lo aceptes o «nadie lo va a saber».

Tu puedes usar las condiciones para olvidarte de tu amor propio interno y seguir creyendo que es lo externo o puedes elegir ver las circunstancias de otra manera para sostener tu amor interno y no seguir siendo rehén, preso o víctima del amor externo. Si no defines unos valores que SI O SI vas a sostener, tu amor propio podrá ser un juicio social que busca aprobación o una evaluación personal que está en tus manos desarrollarlo y crecer. ¿Qué vas hacer con tu amor propio interno y usar el condicional a tu favor?

Hay tres tipos de amor propio, muchos viven presos de una.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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