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Lo Que Ocultan Tus Apegos

Lo que ocultan tus apegos

Siempre me resulta fascinante trabajar los aspectos de abundancia y prosperidad, tanto en mi como en otros, porque es una oportunidad de revisar nuestra forma de operar y donde ponemos nuestro foco.

Este fin de semana tuve el honor de facilitar en Ecuador un taller de Abundancia y Prosperidad. Es uno de los talleres que más disfruto ofrecer porque resulto aprendiendo y viendo más de mi que lo que “aparentemente” voy a enseñar.

Este fin de semana hubo un aspecto dentro del taller en el que trabajamos mucho, ya que es fundamental en poder vivir desde la abundancia y manifestar la prosperidad en nuestras vidas.

Ese aspecto es identificar y trabajar con nuestros apegos. Apego, por lo menos para mi, es una creencia basada en el miedo, donde pienso que no estoy completo si no tengo un objeto, una persona o el resultado de un evento o situación.

Mucha gente piensa, cree o asume que solo hay que trabajar en los apegos “malos o negativos”. No hay apegos buenos o malos, negativos o positivos, sólo hay apegos. Y si todo apego proviene del miedo, preservar, cuidar o habitar cualquier tipo de apego, no importa lo que produzca, no trabaja a favor de manifestar la mejor versión de ti. Es más, el albergar apegos atenta con la elevación de tu consciencia y tu crecimiento espiritual.

El reconocido padre jesuita y líder espiritual Anthony de Mello decía “que los apegos no generan felicidad ni plenitud en un ser humano ya que mantienen en su ser y en su mente pensamientos y emociones que no reflejan quien eres en realidad. Nadie nace con un apego, aprende a adquirirlos, crecerlos y luego vive preso de ellos”.

Aveces creemos que apegos son: no puedo estar solo, siempre quiero tener el control, el dinero como una representación de valía o identidad, el trabajo con un medio de poder o definición, etc. Así hay muchos ejemplos más.

Ahora, vivimos en un mundo donde los símbolos sociales externos o los objetos que deseamos poseer se convierten en apegos y estresores constantes. Es más, ¿cuantas veces el bienestar, el fitness, las finanzas y muchos aspectos más de la vida son una proyección de cómo queremos lucir ante los demás que el cuidado o el equilibrio de vida? (No estoy criticando el valor del cuidado, sino la intención del mensaje y el enfoque a lograrlo).

Volviendo a los apegos, ¿que tal si dentro de estas creencias hay cosas mucho más comunes y cotidianas de lo que piensas. ¿Cuanta gente vive apegada al éxito, a su zona cómoda, a sus prejuicios, a tener la razón, a desconfiar, a sus objetos materiales, a su estatus social o económico, a tantas cosas? ¿Que apegos impactan tu vida?

Mucha gente me pregunta: ¿cómo se trabaja o nos liberamos de un apego? Hay dos formas de hacerlo: ¿quien eres sin ese apego? Si tienes un apego el éxito o la perfección, mucha gente piensa que si lo soltara serían lo opuesto; un perdedor, un ser desorganizado o ineficiente.

Soltar un apego no quiere decir que automáticamente vas a caer en lo opuesto o contrario. Es descubrir quien eres sin esa creencia. El éxito no te hace persona, sino que denota ciertos comportamientos, actitudes y maneras de operar. Lee bien eso: el éxito no te hace, sino que resalta algo. Si sueltas el apego tendrías que mirar y aceptar dos cosas: quien eres en tu esencia y como eres sin eso que tu crees que te hace “mejor, superior o destacado”. El problema es que nos hemos comprado el cuento o la idea de que si el mundo nos viera tal cual somos, habría algo que no aceptarían o juzgarían o por eso creemos que eso a lo que nos apegamos “nos hace mejor”, cuando no es así.

Hay un pasaje en la Biblia donde un hombre muy rico le dice a Jesús que desea seguirlo y ser como el y dice que está dispuesto a lo que sea. En ese momento Jesús le dice: da tus riquezas a los demás y sígueme. Eso genera un gran conflicto en el hombre porque tiene un apego a lo material. Tampoco creo que ese ejemplo bíblico es una manera, como lo hacen algunos líderes dogmáticos, que tenemos que ser pobres para ser dignos del amor de Dios o tenemos que negarnos la afluencia o riqueza que puede llegar a nuestras vidas. El problema no es el dinero, sino el apego y las creencias que tenemos alrededor de ello y lo que creemos que nos convierte o hace a otros.

La segunda manera de trabajar el apego es reconocer que es un proceso de auto-descubrimiento y realización. Mientras seguimos pensando, creyendo y actuando como si lo externo nos hace o define, no miramos dentro. Apego dice “como me pego a algo” y eso empieza en la mente.

¿Cómo nos aferramos a ciertas creencias? ¿Cómo permitimos que estas creencias dominen nuestra mente (consciente o inconscientemente) y se conviertan en actitudes y comportamientos que limitan nuestra existencia y manifestación? ¿Cómo reducimos nuestra experiencia de la vida, de nuestras relaciones y del mundo por solo ver el mundo a través del lente de los apegos?

Soltar un apego es como quitarte unos lentes y ver el mundo de otra manera. Al principio sentirás miedo, luego irás viendo algo en ti, y de ti, que no conocías que será un camino a descubrirte y definirte no por lo que tienes, sino por quien eres. El resultado no solo te sorprenderá, sino que te revelara algo que cambiara para siempre tu manera de verte y relacionarte con el mundo. ¿Cuando comienzas?

¡Gracias por leer este blog! Te invito a que lo compartas con personas como tu.

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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