Libérate del encierro. En tus manos está trabajar con la pieza clave.
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Libérate Del Encierro

Libérate del encierro

El encierro no comenzó en el 2020. Comenzó mucho antes. Antes se sabía, ahora se ve y se siente. Antes se podía negar, se podía rechazar o hasta evitar. Ahora es evidente. El encierro parece haber puesto a prueba lo evidente: cómo anda tu mente, cómo anda tu corazón y cómo andan tus prioridades. Pero en realidad lo que parece haber salido a la luz es algo muy simple: lo que se siente estar preso de no conocerse a si mismo.

Preso de los acondicionamientos. Preso de los apegos. Preso de las creencias limitantes. Preso de la aprobación. Preso de la atención (esa ni el encierro la encierra). Preso de los miedos. Preso de los sentimientos. Preso de los pensamientos. Preso del desconocimiento. Preso de ti mismo.

El problema no es el encierro. El dilema no es estar entre cuatro paredes. Ni el estar pegado a la pantalla de un celular, de una computadora, de un televisor, de un juego, de las hojas de un libro, de los audífonos o de las plataformas. Es conocer quien realmente está detrás de todo eso. ¿Quién es ese ser que habita en ese cuerpo que desea liberarse de las ataduras que lo mantienen en el encierro?

Es tan fuerte la ilusión de que el mundo externo define nuestra realidad, que ahora mismo cuando no tienes (o no puedes) disfrutar lo que el mundo externo ofrece, parece que el mundo se contrae entre tus cuatro paredes. ¿Dónde comienza el mundo en realidad? ¿Dónde puedes hacer lo que quieres o donde quieres e inventas lo que puedes hacer?

¿Qué hace el ser humano en tiempos de crisis? Lo más predecible. Copia lo que hace el mundo en tiempos de crisis: reducir su capacidad de producción. El momento no pide producir menos, sino crear más. Tristemente, el momento ha servido para mucha gente hacer menos, desear menos, querer menos, extenderse menos, soñar menos, conformarse con menos. Reducir el tamaño de la extensión de tu SER es mantener el encierro. Especialmente, en estos momentos.

El mundo externo te está dando buenas razones para estar en un encierro, con o sin pandemia. Al perder la credibilidad en instituciones como el Gobierno, la Iglesia, las empresas y al sustituir las habilidades de relacionarte con la gente para hacerlo con la tecnología, la prisión se hace más seductora y más impenetrable. Nada como la comodidad para seguir protegido donde estás.

El problema no es hacer lo que ahora mismo no puedes hacer, sino descubrir lo que puedes dar a pesar de lo que no puedes hacer.

¿Cuántas veces no has visto (o escuchado) historias de hombres que fueron a la cárcel por décadas y nunca perdieron su libertad? El encierro físico nunca les privó de la libertad de su mente. Trabajaron su mente, su claridad y la cuidaron como su más preciado recurso, a pesar de los muchos momentos oscuros que vivieron en la prisión. Nunca fueron presos de si mismos. Ejemplos como Nelson Mandela, Ruben «Huracán» Carter y tan reciente como Archie Williams, vienen a la mente.

Eso si, tuvieron que romper con la barrera que los mantenían en ella: su mente. Súmale sus pensamientos. Sus ideas. Sus apegos. Sus temores. Sus miedos a romper con todo lo que los mantenía en la prisión. De buscar la aprobación, la atención, la aceptación o el reconocimiento público.

¿Qué hicieron? ¿Cuál fue el secreto? Trabajar con su mente. Fortalecer su espiritualidad. Definir un propósito. Trascender sus creencias, sus pensamientos o la manera en que se veían a si mismos y su rol en este mundo. Descubrir al ser que vive en ellos y mantenerlo libre de contaminantes externos.

El encierro puede ser obligatorio en algunos lugares ahora mismo, con o sin pandemia. Algunos prefieren quedarse encerrados desde antes de la llegada del COVID. Cómo manejas tu encierro es opcional. En qué te enfocas, hacia dónde diriges tu atención, tu energía y tu capacidad de expansión depende de ti. Este puede ser el momento donde conviertes tu encierro en la puerta hacia la libertad. El problema no esta allá fuera, sino allá arriba: sobre tus hombros. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 2 comentarios
  1. Muy apropiado y Gracias a Dios que permitío un largo periodo de aislamiento social en la laboral traía entrenamiento para abrir mis alas y volar como las águilas por encima de las circunstancias. Mi felicidad ? Foco : lo que tengo es lo que agradezco! Fuerza en el alma ! Y confianza que siempre recibo retos para ser un mejor ser humano! Y por tanto parecida a Dios … un Dios que eligió ser humano!

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