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Las Lecciones Dentro De Las Derrotas

Las lecciones dentro de las derrotas

Estoy decepcionado esta mañana. Mi equipo de básquet de la NBA (los Celtics de Boston) fue eliminado anoche en las finales por el título de campeones por los Golden State Warriors y su estelar Stephen Curry (quien resultó ser el Jugador Más Valioso de la serie). Felicitaciones por su logro.

No vengo a hablar de baloncesto, para aquellos que puedan pensar eso por la manera en que abro este blog. De lo que sí quiero hablar son dos cosas que el deporte, en este caso el básquet, nos presenta con el resultado y el cierre de esta serie.

Las lecciones que una derrota (un reto) presenta y lo importante que es abrazar y enamorarte del proceso para llegar a donde quieres llegar.

Todo el mundo quiere ser Michael Jordan o Tom Brady, pero son pocos los que se preparan para serlo. Y, más importante todavía, menos son los dispuestos a hacer los cambios que se requiere «en y durante el proceso» para poder sostenerte en el tope una vez lo has logrado.

En mis años adolescentes, cada vez que los equipos que seguía perdían, la tristeza, la ira y el dolor me duraban semanas y/o meses. Ya no. Me dura unas horas, pero ya paso la página. Anoche sucedió algo diferente. En las entrevistas «post partido» a Jayson Tatum, uno de los estelares de los Celtics, noté en su rostro la tristeza, el dolor, la decepción y el tener que cargar con la experiencia por el resto de su vida. Pude comprender algo que antes no veía.

Si entras Twitter o escuchas los comentaristas deportivos, todo el mundo dice que «Tatum no es lo que decía que es. No tuvo corazón. Es decepcionante, etc». Todo lo que se había ganado por sus talentos y los logros de su equipo hasta ESE MOMENTO parecen haberse perdido o fueron invalidados por una derrota. Como dicen, el que quiere ser campeón tiene que estar abierto a la crítica que viene si no lo logras. Por eso no son muchos lo que lo logran. Este es el momento en que se define lo que quiere alguien y lo que está dispuesto a hacer para lograrlo.

El proceso para Tatum entra a un nuevo nivel. Si realmente quiere ser un campeón, ahora es el momento en que tiene que aprender de la lección. Dejar que ese dolor, esa ira, esa frustración y esa impotencia de no poder hacer nada con respecto al resultado, se convierta en gasolina para elevarse al siguiente nivel. Este verano, luego de darse el tiempo necesario para procesarlo, es volver al gimnasio y trabajar en su juego. Y en otros aspectos que no tienen que ver con su habilidad.

Habrá una parte técnica, donde tendrá que mirar qué fue lo que hizo Golden State para eliminar o reducir sus fortalezas y exponer sus debilidades. En eso tendrá que trabajar. Pero la parte más importante es la que tiene que ver con su mente, con su manejo de emociones y con la toma de decisiones (con y sin el balón en la mano) la que hará la diferencia. Ganar en el deporte tiene mucho que ver con el talento, pero una gran parte de llegar a ser campeón no tiene que ver con la habilidad, sino con la mentalidad y la manera en que la fortaleces para las situaciones que vas a enfrentar en el camino a convertirte en un campeón.

Mientras escuchaba a Tatum me acordé a un evento que marcó mi vida como consultor. Hace unos años, tuve ante mí una gran oportunidad de ser parte de un equipo de consultores al frente de un proyecto que podía impactar hasta 17 mil personas durante 3 a 5 años. Era una de esas oportunidades que puede alterar el rumbo de tu carrera. No sólo era un contrato que sería muy bien remunerado, sino que podría tener el alcance de generar nuevos y buenos contactos.

Pero había un problema, tenía que literalmente dejar de lado mucho de los conocimientos, los hábitos, los manierismos y las formas que había aprendido a hacer durante más de veinte años en mi campo. En pocas palabras, lo que me había servido para alcanzar un nivel de éxito y crecimiento hasta ese momento en mi carrera, se metería más en el medio en esta oportunidad. Si realmente quería esta oportunidad tan como lo decía, tendría que trabajar, esforzarme, prepararme y, «desaprender» para aprender.

Mis miedos, mis dudas, mis inseguridades y, lo peor de todo, mi apego a querer hacerlo de la manera en que siempre lo había hecho por poco me cuestan esta oportunidad. Hasta la persona a cargo del proyecto me tuvo que confrontar y decirme literalmente: «Jorge, si no sueltas esos hábitos ahora mismo, no vas a ser parte del proyecto. Tienes una última oportunidad para prepararte y hacer lo que esta oportunidad requiere. Tienes el talento y la habilidad para hacerlo, está en tus manos si lo haces o no».

Recuerdo esa tarde irme para mi habitación de hotel, asustado, pero sobretodo, enojado conmigo mismo. Sabía lo que requería el momento, pero algo en mi mente no me permitía avanzar. Era como un bloqueo. Recuerdo que me puse a reflexionar profundamente lo que pasaba y pude darme cuenta de una cosa: creer que las cosas tenían que ser y verse de una manera para que salieran bien. En el momento en que solté, tuve una especie de apertura mental y emocional.

Pude darme cuenta de la manera en que esa creencia me limitaba. En todo. No sólo en el aspecto de trabajo, sino en mi vida personal, con mi familia, mi pareja y en muchos aspectos de mi vida. Ahí fue cuando pude empezar a prepararme con una nueva mentalidad y pude llegar al otro día y presentarme ante la oportunidad de otra manera. Y ser elegido para ser parte del equipo de consultores.

Estoy claro que no es lo mismo competir por un título de la NBA que ganar un puesto dentro de un grupo de consultores. Pero el proceso de trabajar con la mente, con el reto que presenta una derrota y con canalizar tus habilidades de tal manera en que sirvan para lo que la oportunidad pide y requiere, tiene mucho en común. Seguiré siendo fan de los Celtics y de Jayson observaré como mejora y eleva su juego para el reto que todavía tiene: ser un campeón.

Ahora es que comienza el gran reto para Jayson Tatum: aprender de una derrota si realmente quiere ser un campeón.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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