Hay dos hermanas que son inquebrantables. Cuando aparece una, la otra te da lo mejor que tiene para ofrecerte. ¿Las conoces?
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Las Dos Hermanas Inquebrantables

Las dos hermanas inquebrantables

Ayer te hablé de las tres primas inseparables. Hoy no puedo dejar de hablar de las dos hermanas inquebrantables. Varias personas me comentaron de la analogía que hice ayer entre la creatividad, la espontaneidad y la curiosidad. (Puedes leerlo aquí https://jorgemelendez.com.mx/ronald-rengifo-y-las-primas-inseparables/). Cuando estaba por cerrar mi analogía, mencioné la importancia de dos elementos: la simpleza y la sabiduría. Para mi, son dos hermanas poderosas que no pueden estar una sin la otra.

Seré totalmente transparente y honesto. Si me preguntas hoy, ¿qué busco en este momento de mi vida y cómo quiero vivir? Mi respuesta sería: vivir de manera simple. Ahora simple no quiere decir fácil o cómodo. Por ejemplo, es simple saber lo que se requiere para ser saludable: hacer ejercicio, comer limpio (lo más natural y sin preservativos posible), reducir el consumo de azúcar, tener un hábito de sueño y descanso, usar mi energía de manera inteligente. Ahora, hacerlo de manera constante puede ser difícil.

Lo simple no es fácil

Hay días que resisto irme a caminar, a ir al gym. El otro día me atrapé haciendo una trampa y tuve que detenerme. Como había perdido la gran mayoría del peso que deseaba, estaba comenzando a darme mis gustos entre semana cuando era una especie de recompensa de «fin de semana» por haberme portado bien durante cinco días. Mi excusa o defensa interna era «como ahora estoy haciendo ejercicios cinco veces en semana puedo darme meas gustos». En ese momento me dije: «no puedo hacerme el tonto y cerré esa puerta de escape». Simple no es fácil. Fácil es hacerme el idiota y no seguir lo simple.

Ayer platicaba con un grupo de personas sobre la manera en que buscamos DRAMA en nuestra vida. Es como una adicción a siempre estar ocupados, distraídos, tener algo que hacer menos lo que realmente quieres hacer y no hacer las cosas simples. El DRAMA es una manera de complicar la vida para no ver lo simple. Yo digo que tenemos engarzados en nuestra mente esa creencia de que «la vida es una batalla», «tienes que hacer algo o estar ocupado ya que si no lo estás eres improductivo, un vago o no estás haciendo lo que deberías estar haciendo».

La dualidad de las lecciones

Desde niño mi madre era muy compulsiva con la limpieza y los quehaceres en la casa. TODOS en la casa teníamos que hacer algo de manera diaria y semanal. Si yo quería jugar en las tardes o hacer algo en el fin de semana (cuando adolescente), tenía que haber cumplido con ciertas tareas. De lo contrario, no habían salidas o beneficios por no haber cumplido.

Esto tiene sus dos lados: por un lado, lo simple. Aprendí el valor del esfuerzo, del trabajo, de ser recompensado por haber hecho algo de utilidad, que aporte y que contribuya al bienestar de todos. Saber que soy responsable de mi entorno y no esperar que los demás lo hagan (o pensar que son funciones de «la mujer»).

Veamos el lado más complejo. Estoy claro que alguno de ustedes no van a estar de acuerdo o van a reaccionar por lo que voy a decir. Y está bien. Esto puede convertirse en parte de una programación mental donde piensas que «lo que haces todos los días es más importante que lo que quieres hacer con el resto de tus días». Te sugiero que leas esta oración nuevamente y dejes que llegue a lo más profundo de tu ser.

El programa que cargamos

¿Cuál es una de las excusas más comunes que dice la gente para no hacer lo que realmente quiere hacer con su vida? «Estoy ocupado con lo que tengo que hacer que no tengo el tiempo para hacer lo que realmente quiero hacer». Hum. ¿Qué vino primero: el huevo o la gallina? A la verdad, la respuesta no importa. Lo que importa es que lo que dices es parte de una trampa de la que no vas a salir de la misma manera en la que entraste a ella. Fuiste programado para hacer algo, no para hacer lo que querías.

No se trata de dejar de hacer los quehaceres diarias, sino de no usarlos como parte de una creencia de carencia, escasez o limitante. Cada vez que dices «no puedo hacer esto por estar haciendo lo otro», estás reforzando una creencia de complejidad y limitación. ¿Quién dijo que no puedes hacer o tener las dos? Ahora, para poder hacer o tener las dos requieres simplificar tu vida. Ahí es que mucha gente se traba.

¿Qué tendrías que hacer para simplificar tu vida?

Esta podría ser una de las preguntas más importantes que te hagas en mucho tiempo. Esto implica que vas a tener que tomar ciertas decisiones, poner límites, ver cual es tu verdadero rol en la vida y qué rol tienen las personas que están en tu vida, cambiar tu mentalidad, tus hábitos y comenzar a caminar por la vida con menos cargas (literal y simbólicamente hablando).

Aquí es cuando comienza a aparece la hermana inquebrantable: la sabiduría. Esta hermana siempre está cerca de ti y observa todo. Te dice «mi hermana la simple esta loca por venir a visitarte, pero tu prefieres siempre tener la compleja en vez de ella. La compleja te lleva a cargarte, a estar ocupado, a estar distraído y a estar en todos lados y en ninguno a la vez.

Lo que sucede cuando simplificas

Si permites que te visite la simpleza, no podrás ver la vida de la misma manera. No podrías verte a ti mismo de la misma manera. Ya no podrías jugar el juego del héroe, la mujer maravilla, el hace lo todo o la mujer orquesta. Verás las cosas con mayor liviandad. Vas a determinar lo que es mejor para ti y no lo que los demás creen que es mejor para ti. Vas a comenzar un proceso de simplificar todo. Y esto traerá algo hermoso a tu vida: sabiduría. Ver el valor de lo aprendido o el propósito de las cosas en lo que haces.

¿Será fácil? Con toda probabilidad, no. Lo primero que vas a encontrarte es que el proceso de desapegarte de algunas creencias que crees que son los «10 Mandamientos» de tu vida. No lo son. Nunca lo han sido aunque lo dijo tu madre, tu padre, tu abuela o quien fuera. Tú los has convertido en eso, pero no lo son. Segundo, vas a tener que comenzar un proceso de tomar la decisión de cómo quieres vivir (simple o complejo/drama).

Esto dará comienzo de lo que voy a hablarte mañana: estar dispuesto a renunciar a la herencia de las creencias limitantes. ¿Qué vas a hacer hoy para simplificar tu vida y darle la bienvenida a la sabiduría?

Hay dos elementos inquebrantables en tu vida que pueden alterar el rumbo de ella. Foto: Erik Johansson.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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