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La Vida Es Confeccionar Un Pastel

La vida es confeccionar un pastel

Recuerdo cuando mi madre se dedicaba a hacer pasteles (bizcochos, como le dicen en mi país) para bodas, cumpleaños y otras actividades. Toda la cocina era un complejo centro de operaciones. Huevos, harina, vainilla, y mantequilla eran algunos de los muchos ingredientes que utilizaba para la confección, así como otra lista de utensilios y cosas para luego decorarlos.

La actividad era constante y muy precisa. Ruidos, maquinas batiendo la harina y los huevos, moldes que se le untaba un poco de mantequilla y harina para que no se pegara el pastel. El horno comenzaba a calentarse y era el jugador clave en la operación. Luego de un tiempo de confección, mi madre colocaba en el horno el producto confeccionado y decía «nadie vaya a abrir el horno ni siquiera salten cerca de la cocina. Era como una procesión de Semana Santa donde sólo se observaba, pero no habían ruidos innecesarios.

Esa etapa de silencio, de cuasi no poder ni caminar cerca de la cocina podía durar entre 45 y 60 minutos. Ese pedacito de tiempo, era muy importante. Ahí es donde el pastel tomaba su consistencia y se horneaba al punto de perfección deseado por mi madre. Luego se dejaba enfriar un poco para derramarle por encima el anis, que le daba el sabor diferente a su producto. Luego mi hermana Ada venía a decorarlo.

Hacer un pastel es como cualquier proceso de vida. Te cuento este proceso porque si deseabas un pastel de calidad, bien confeccionado y cuidando cada detalle del mismo, no te puedes saltar ninguna parte del mismo. Cada parte tiene una razón de ser y sin alguna de ellas, el producto final no sería el mismo, no sabría igual y, peor aún, no tendría ese sentido de diferenciación.

El problema es que los seres humanos sabemos que casi todo es un proceso, pero no queremos vivir o completar el proceso. Sabemos los ingredientes que lleva el proceso. Sabemos lo que conlleva el proceso. Sabemos, en algunos casos, el tiempo que conlleva el proceso. Pero no queremos tener la paciencia, cuidar el detalle o hacer lo que requiere el proceso.

¿Te imaginas si alguien abriera la puerta del horno justo cuando el pastel comenzara a inflarse? El grito de mi madre se escucharía en toda la cuadra. El producto se echa a perder. Se pierde tiempo, esfuerzo, dinero, productos y el cliente tal vez no queda satisfecho porque no se entrega a tiempo el producto final. En mi caso, no quería escuchar a mi madre enfadada y no quería echar a perder su trabajo. Por eso ni me acercaba a la cocina.

Todos queremos el producto final. Todos queremos el beneficio del producto. El punto es el proceso. Es más, el punto es quién eres tu en el proceso. ¿Cuán dispuesto estás a realmente asumir el desafío de vivir el tiempo que requiera el proceso? ¿Qué vas hacer para aprender a dominar cada parte del proceso? (Mi madre tuvo que perder varios pasteles ya que se quemaron, nunca se inflaron, le faltó algún ingrediente o el proceso no produjo el producto esperado. Pero siguió haciendo pasteles y por eso se ganó el respeto, la credibilidad de la gente y la buscaban).

Por algo se llama proceso. La palabra proviene de proceder, de seguir adelante. De pasar por las etapas que se requieran. De repetirlo las veces que sea necesario. De aprender de cada vez y de cada paso hasta dominar el arte de lo que deseas hacer. No por el producto final, sino por la persona en la que te conviertes por aprender de cada paso, de cada error, de cada desarrollo, de cada tropiezo. Ser un enamorado del proceso y soltar el apego al resultado. Claro está que deseamos llegar al resultado, pero primero hay que enamorarse del camino y no del destino. ¿Qué vas hacer al respecto?

¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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