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La Oración Más Reveladora De Ti

La oración más reveladora de ti

Es interesante las cosas que puedes ver y apreciar de otra manera si abres tu mente a ello. Ayer escribí sobre la importancia de no dejar que el «ya lo sé» se meta en el medio. Si quieres leerlo, puedes hacerlo aquí . Lo primero que sucede es que comienzas a ver detalles qué pasaste por alto la primera vez o los ves desde una nueva perspectiva. Es como cuando ves una película por segunda vez o escuchas un disco con mayor atención. Ves, escuchas y sé revelan cosas que pueden ser importantes.

De lo que quiero compartirte hoy es algo muy simple. Cuando comienzas a realmente trabajar en algo con la atención, la seriedad y la importancia que merece, sucede algo mágico. Comienzan a llegar las pistas, las señales, las personas, los medios y los recursos para que comiences a profundizar en ello. Aquí es donde el terreno se hace fértil para que sucedan los quiebres. Se rompen las barreras con las creencias y pensamientos limitantes. Aquí es donde puedes tomar las acciones que separen tu viejo yo y comience a nacer el nuevo.

Un proceso simple y profundo

Te comparto algo que llegó a mis manos en estos días, luego de retar el «ya lo sé» y darme el permiso de profundizar en el trabajo y de no quedarme en la superficie. Este corto pero muy revelador ejercicio no toma mucho tiempo, pero sí requiere de tres cosas: primero, tu honestidad. No es querer escribir la versión romántica, idealista o la que tú quisieras que fuera. Sino la real, la que sabes que vive en este momento de tu vida, cuando observas y aceptas lo que realmente pasa en ella (especialmente si miras lo que quieres y no tienes en este momento).

Segundo, no se trata de reaccionar, sino de darte el espacio de pensar. De realmente respirar, calmarte y mirar realmente lo que pide el ejercicio. La idea no buscar impresionar a nadie, tampoco escribir algo para que tu pareja, tu familia, tus hijos, tus amigos o tu núcleo social lo apruebe o acepte. NADIE VA A VER ESTO, SALVO TU. Es más, para algunos de ustedes, tal vez sea escribir algo que te deje en shock a ti y a ellos. Revelar lo que nunca has revelado.

Lo que se pierde al quedarse

Este segundo punto es importante, ya que muchas veces hemos vivido para los demás y lo vemos como una virtud, cuando tal vez el precio que has pagado ha sido el más alto. No valorarte a ti, no poner límites, no cuidar tu auto estima o haber perdido la confianza en ti y en tus elecciones. Si algo he aprendido por experiencia propia es que cuando te quedas en un lugar donde sabes que no debes quedarte, el que termina pagando el precio eres tú. Si es por dinero, por las expectativas que tenías, por temor a estar sólo, por comodidad, para no complicarte la vida, para evitar el conflicto, lo que sea, tu terminas pagando la factura.

Esa factura va dejar una huella en dos lugares muy importantes. Tu auto estima y tu auto confianza. Y no olvidemos otro. Te deja sintiéndote aislado, sólo y confundido. Cuestionas tu capacidad de elegir, de sentirte seguro con tus habilidades y de valorar quién eres y lo que quieres. Por eso es importante tomar en cuenta que lo que crees que es una virtud o fortaleza, tal vez ha sido en realidad una manera de cubrir inseguridades, temores o no enfrentar tus propias elecciones.

Es ver la lección, no la condena

Tercero. Es importante mirar el pasado como un indicador, no un como un juicio, carga o veredicto. Si crees que lo que has hecho es algo de lo que no puedes (o tal vez ni quieres) liberarte, tal vez por eso te sientes como te sientes y sigues repitiendo los mismos patrones. Para que el pasado sea un maestro, requieres verlo como el estudiante que vivió la experiencia (no importa cuántas veces), y no verte como un criminal que sigue siendo condenado por el mismo crimen.

Tampoco puedes puedes irte al futuro como una manera de querer evitar mirar el presente y sus retos o el pasado y sus lecciones. Mucha gente suele irse al futuro como una manera de pensar que el tiempo sanaría todo. No el tiempo lo único que hace es transcurrir. Si no alteras tu mente, el tiempo termina utilizándote a ti. Mira a ver cuántas veces piensas o dices, «mañana», «cuando esto pase», «ya estoy trabajando en eso», «necesito tiempo», «vamos a ver», «si Dios quiere», etc. Todas son frases donde esperas, crees y usas el tiempo como una forma de justificar lo que no ves o no quieres aceptar el presente.

Lo que hacemos sin darnos cuenta

Volviendo al ejercicio. Es importante darte contexto, para que realmente hagas este simple, pero muy profundo ejercicio con la seriedad, respeto, profundidad y, sobretodo, honestidad que merece. Quise ser específico con estos tres puntos porque como seres humanos estamos alambrados mentalmente a sobrevivir. Estamos tan bien entrenados que hacemos las siguientes cinco cosas de manera inconsciente y muchas veces sin darnos cuenta. Es un acto de defensa, que no creemos que lo es. Peor aún, ni nos damos cuenta que lo hacemos.

Eso implica hacer lo siguiente: querer lucir bien (decir lo correcto o lo apropiado). Querer tener la razón (defender lo que haces aunque sabemos que muchas veces lo peor que podemos hacer es seguir defendiéndolo). Estar en control (evitar lo que puede hacernos sentir vulnerables, lo que no podemos controlar o cuándo las circunstancias nos rebasan las usamos para justificarnos y no hacer). Evitar el dolor (no queremos conflictos y por eso no ponemos límites, nos cuesta decir que no o preferimos abandonar el campo y no enfrentar los obstáculos). Tener la excusa perfecta (elige cual es tu preferida).

Dos preguntas

Vamos al ejercicio. Un gran autor llamado Daniel Pink, quien ha escrito varios libros extraordinarios, entre ellos «Cuándo», «Vender es de Humanos» y «Drive», fue el diseñador de este proceso. El te invita a hacer dos cosas. Primero, ¿cuál es tu oración? Si fueras a describirte y lo que eres para el mundo en una oración, ¿cuál sería? No puedes escribir dos oraciones, ni un párrafo. Una sola oración. Toma en cuenta los tres puntos que acabo de escribir para darle contexto, claridad y honestidad a tu oración.

Si quieres una segunda parte del ejercicio, aquí la tienes. ¿Fui mejor hoy que ayer? Esa pregunta te ayudará a mejorar, estar enfocado y moverte hacia la maestría en tu vida. Al final del día, hazte la pregunta. Si tu oración es honesta y clara, verás que la respuesta a la segunda parte, se verá en tus acciones diarias. Cuando tus acciones no son congruentes con tu oración, quiere decir que hay brechas y oportunidades para trabajar en ti. Si no, quiere decir que tu oración y tus acciones reflejan tu propósito, tu compromiso y tu misión de vida. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Hay una oración que describe, define y muestra mucho de ti. Aquí cómo puedes descubrirla.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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