Pedir apoyo es algo que le cuesta a algunas personas. Ahora, puede ser el paso más grande hacia tu grandeza y humildad. Me cambió la vida.
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La Oportunidad Que Vive En Pedir Apoyo

La oportunidad que vive en pedir apoyo

¡Qué mucho le cuesta a algunas personas pedir apoyo! Ojo, en ese grupo puedo estar yo sí no me atrapo y me doy el permiso de no ser rehén de mi EGO. A finales del año pasado y principios de este, atravesé uno de los periodos más difíciles, a nivel económico, de mi carrera como facilitador. Al punto que tuve que estar dispuesto a llamar a mi padre y pedirle apoyo económico varias veces. Primera vez en más de 30 años que tuve que hacerlo.

Estoy claro que no soy el primero, ni seré el último en hacerlo. El punto de lo que deseo comunicarte es la importancia de reconocer, y estar dispuesto, a pedir ayuda. Si has seguido mi blog durante algún tiempo, tal vez ya conoces las situaciones en las que me he metido, a nivel profesional, por no pedir apoyo. Al punto de perder un negocio y enfrentar un deuda mayor a $300 mil dólares. Todo por querer demostrar que puedo a mi manera y no pedir apoyo.

La decisión: un círculo íntimo muy particular

En el pasado año y medio, durante el tiempo en que he enfrentado varias crisis y una separación, determiné algo muy simple y desafiante a la vez. Voy a pedir apoyo y voy a rodearme de un círculo de influencia muy definido y particular. Quiero en mi vida personas que primero puedan escucharme, así como yo escucharlas. Un círculo de personas que van a poder ser empáticas conmigo, pero a la vez van a retar mi manera de pensar. Especialmente, si estoy queriéndome comprar la misma mierda de historias que me he comprado (o vendido) para quedarme en mi propia mediocridad.

Segundo, una cosa es lo que practico en mi vida, como el ser coach, consultor, mentor o escribir de crecimiento personal. Otra cosa es ser un ser humano que está aprendiendo, creciendo y puede equivocarse. Estoy en práctica activa de la segunda, de soltar los títulos, los «yo lo sé» o «esta es la manera correcta de hacer las cosas» y comenzar a acercarme a TODO con una perspectiva de curiosidad, novedad, espontaneidad y conocer lo que no se y no seguir confirmando lo que ya sabía.

Mostrar lo incómodo

Tengo claro, para mi salud o sanidad mental, que mi círculo de influencia incluye amigos con los que voy a hablar semanalmente y con una particularidad: mostrar a veces lo que tiendo a no mostrar. Lo que siento. Mis pensamientos. Lo que no me gusta reconocer o admitir. Ver dónde me estoy quedando en una frecuencia que no me permite elevarme a donde quiero llegar. Esto puede incluir amigos, familiares, mi terapeuta y personas que impactan áreas de mi vida como salud, nutrición, espiritualidad, desarrollo de habilidades, crecimiento personal, financiero y, sobretodo, calidad de vida y de tiempo.

Algunos de ustedes podrían decirme o preguntarme: «esas son condiciones o ¿así de exigente eres?». La respuesta a las dos es sí. Siendo totalmente honesto y transparente. En mi vida tengo la gran bendición de tener cerca mucha gente con buenas intenciones y un gran corazón. Doy gracias a la Vida y a Dios por tener mucha gente amorosa en y cerca de mí. Eso jamás lo doy por sentado.

Amor nunca es el problema, sino la manera en que crecemos en el amor.

Leo Buscaglia decía: «el ser humano no se enamora o desenamora, sino que crece en el amor». A lo que yo agrego, o se estanca en el amor. Crecer en el amor es un ejercicio continuo de esfuerzo, disciplina, constancia, consciencia y desapego. Esta última es probablemente la más difícil de aceptar, entender, creer y practicar. El amor es permanente, la formas de vida no. Todos estamos aquí prestados y por un tiempo. Si no aprendemos a identificar y reconocer las diferentes partes del viaje, vamos a quedarnos estancados en una. (Eso no es ni bueno, ni malo, sino lo digo como una observación).

De la misma manera en que prosperidad no es la cantidad o acumulación de cosas materiales, sino el desarrollo de una consciencia en todos los aspectos de la vida, el amor también lo es. ¿Qué tal si la vida es una oportunidad de aprender lo que es el amor y la prosperidad en todos los sentidos de tu ser y la mejor manera de hacerlo es rodeándote de seres que van a retarte a ser tu mejor versión? Aquí es dónde en el pedir apoyo vive una gran oportunidad.

Levanta la mano

De verdad, no tengo la respuesta. Pero sí puedo decir lo que he sentido, lo que he experimentado, lo que he servido y lo que sigo aprendiendo. Dios me ha dado una familia que amo y que es única. Amigos que son parte de la fibra con la que he podido construir un tapiz que todavía sigo tejiendo. Y me ha rodeado de muchos seres que han sabido darme amor, guía, dirección, alivio, apoyo, compañía y un abrazo cuando más lo he necesitado.

Si algo he aprendido, es que puedo hacer que esto suceda de manera mucho más libre, fluida, orgánica y natural si hago una sola cosa: levanto mi mano. Digo que requiero apoyo. Que no me las sé todas. Me caigo, la cago, me equivoco, siento miedos, temores o dudas y que lo que sé (o he aprendido) lo puedo compartir y ponerlo al servicio de muchos. Pedir apoyo y brindar apoyo. Hay muchas formas de hacerlo, pero la más grande puede ser cuando tú levantes tu mano y digas «requiero apoyo». Eso no te hace menos. Tampoco te hace débil. Es más, puede ser el paso más grande que des hacia tu verdadera grandeza: tu humildad.

La posibilidad

Nacemos solos y moriremos solos. Pero, entremedio, hay mucha gente cerca que pueda darnos luz, energía, guía y dirección de cómo podemos caminar para que este viaje tengo sentido, propósito o un sentir que sea honorable para cada ser humano. No importa las condiciones. El mundo puede ser amenazante en muchos sentidos, pero podemos encontrar los colores, los sonidos, las texturas, los matices y la vibración, para que pueda ajustarse a nuestra consciencia y nuestro crecimiento.

Ahí vive la oportunidad que nos puede brindar el apoyo. Encontrar esa brecha donde sentimos que el mundo tiene espacio para nuestra presencia y lo que queremos aportar a él. Que nuestros talentos y habilidades no son (y nunca lo serán) desperdiciados. Dios no hace porquerías escuché decir una vez y creo firmemente que todos somos una gran posibilidad esperando a ser mostrada. Ahí es apoyo es fundamental. Por eso te invito a levantar tu mano. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Pedir apoyo puede ser el paso que libere dos cosas vitales en tu vida: tu grandeza y tu humildad.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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