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La Ley Del Menor Esfuerzo

La ley del menor esfuerzo

Esta ley me cuesta aceptarla. Es más, entenderla. Y ni me digas el ponerla en práctica. No sé si estoy en mi primera vida o la centésima, pero es un ejercicio que reta mi mente, mi espíritu y mi ser.

Ni me digas mi inteligencia emocional, mental, espiritual y energética. Y no me refiero a esperar que las cosas se den de manera fácil o sin complicaciones. Es aprender a fluir, a soltar, a dejar todo en manos de un orden Divino, mucho más grande que mi EGO, mi racionalidad o mi lógica.

Mientras espero la salida de mi vuelo que me llevará a Panamá y, eventualmente, a Mexico, cierro los ojos y paso revista de lo vivido en los pasados trece días. Más allá de la gente que tuve la dicha de ver y compartir (en persona o virtualmente), hay algo que resalta en mi mente.

Todo fue “effortless”, o sin esfuerzo.

Claro que hubo esfuerzo, pero todo fluyó. Hasta las cosas inesperadas, un gran susto que pase con mi papá el pasado fin de semana, todo fue como parte de un esquema donde tenía estar donde tenía que estar y vivir lo que tenía que vivir.

Otra cosa que observo es que cuando simplificas las cosas, las cosas fluyen más. Eso es algo que también he comenzado a practicar con más frecuencia este año. Simplifica. Menos es más. No dar menos, sino no querer abarcar más y terminar dando menos.

¿Qué podrías simplificar en tu vida y no tener que desgastar tanto esfuerzo?

Estoy claro que esto no ocurre de la nada o en un vacío. Como dice un refrán muy sabio: “conlleva una gran cantidad de esfuerzo darse cuenta que la vida no conlleva ningún esfuerzo”. He tenido que desgastarme, cagarla, querer ser Supermán, el perfecto, el inseguro, el confundido, el perdido y hasta el que no tiene ni puta idea para poder tener esta “gotita del saber”, cómo decía el Tío Nobel.

Si estas dos semanas de vacaciones en Puerto Rico me sirvieron de algún tipo de maestro aleccionador es eso. “Sólo sé lo mucho que no se nada”. Es un “eureka moment”, no un “ya tengo la formula secreta” de aquí en adelante. Reconozco, puedo ser un experto en complicarme las cosas.

El tener presente estos dos puntos: simplificar y no sobre esforzarme, puede ser la puerta de aprender a vivir de otra manera. Voy como niño de kínder, dispuesto y con la mejor actitud de seguir aplicando. Espero poder ver las cosas con un nivel de proactividad y no esperar la sobrecarga o la reactividad.

Si del dicho al hecho hay un gran trecho, ahora es el momento de caminarlo con gusto. Si he aprendido de verdad las lecciones, ahora es tiempo de sintetizarlas y ver como estos dos amigos pueden ser mis nuevos mejores amigos.

Ahora veré si la paciencia, la calma, el respirar y el seguir enfocado son mis guías y principios para que mis acciones se caractericen por esto. Simpleza y la ley del menor esfuerzo, parecen una gran oportunidad para comenzar esta semana y esta etapa de mi vida. ¿Que vas a hacer al respecto?

La ley del menor esfuerzo requiere dos cosas.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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