Cuidado con lo que piensas, dices y, especialmente, lo que haces. Ahí puede vivir tu mayor oportunidad. En la incongruencia nuestra de cada día.
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La Incongruencia Nuestra De Cada Día

La incongruencia nuestra de cada día

Entrar a las redes sociales es toda una aventura. Hay días que puede parecer un día de contienda política, donde los mensajes parecen sacados de todas partes. De izquierda, derecha, medio, conservadores, liberales, etc. Hay días que puedes estar leyendo memes de motivación personal, espiritual y de todo tipo. Ni me digas de las cosas de perros, gatos, animales (cosas bonitas, así como atroces) y de todo lo existe bajo el sol.

En fin, la pregunta no es ¿qué puedes encontrar en las redes sociales? Ya conoces la respuesta. De todo. La pregunta importante es: ¿cuál es tu propósito de usar las redes sociales y de qué manera lo que miras, lees, escuchas y/o compartes impacta tu mente subconsciente y tu manera de pensar? El responderte esa pregunta de manera profunda, honesta y seria podría ser el comienzo de una Transformación personal poderosa y sin igual en tu vida.

Blanco fácil

De lo que hoy vengo a compartir es algo que me toca personalmente de muchas maneras. Mi profesión de coach y facilitador de talleres de crecimiento personal, en particular en ser un creyente del desarrollo personal, me hace hoy hacer un alto y señalar algunas de estas cosas. Estoy claro que esto abre la puerta para que muchos me ataquen, me señalen, me comparen, me invaliden, me critiquen o me ignoren. No me importa la que elijas, ya que me tiene sin cuidado. No escribo, ni me comporto, para buscar la aprobación de nadie. Tampoco lo digo porque sea perfecto. Al contrario, soy el primero que posee (y seguirá teniendo) muchas imperfecciones.

Esto que voy a compartir lo escribo como parte de mi proceso personal de crecimiento o desarrollo de consciencia. Lo escribo porque llevo casi doce años escribiendo y creando contenido de desarrollo y crecimiento de consciencia. Mucho antes de que fuera una tendencia, ya lo hacía. Puedes buscar en mi historial de mi página de seguidores de Jorge Meléndez y podrás comprobarlo. Hablemos de la incongruencia nuestra de cada día.

Yo he hablado mierda

Yo he hablado mierda muchas veces en mi vida. He sabido ser incongruente. Ni me digas si he sufrido el síndrome del impostor. Se lo que es no cumplir mi palabra. Ser deshonesto. Ser infiel. Mentir. Fracasar. Caerme. La lista es larga. Ahora, no lo niego, no lo oculto, ni mucho pretendo como si no hubiese pasado. He aprendido a tomar responsabilidad por mis actos. Mirar las lecciones que hay para mi en ellas. Perdonarme, perdonar y pedir perdón. Y lo sigo haciendo. Nada de eso me hace mejor o peor que nadie. Simplemente muestra mi humanidad y las oportunidades que tengo para ser mejor persona.

Ahora, una cosa es aceptar y mirar lo que he hecho y causado a lo largo de mi vida y otra cosa es jugar al juego de seguir pretendiendo o hacerme menso. Lo segundo es tal vez la verdadera lección que la vida nos da a todos para REALMENTE aprender lo que no apreciamos, no valoramos o no quisimos ver la primera vez. No se vale seguir diciendo las mismas razones, excusas, pretextos, historias o cuentos para justificar la mediocridad.

«Tú puedes tenerlo todo»…

Quiero usar esta frase como punta de lanza de este blog por una sencilla razón. La manera en que la interpretas, te las crees (o la desmientes) y la manera en que la usas dices mucho sobre lo que he escrito. Hasta el momento. ¿Cuántas cosas (me refiero a frases, pensamientos, principios o hasta prácticas) usas en tu vocabulario diario que son partes del mundo del crecimiento o desarrollo personal? Pero, si hay un pero, no te la crees o te cuesta realmente vivirlo y/o manifestarlo.

Ni tú ni yo podremos evitar que siempre aparezcan los que hablan mierda en la vida. De lo que sea. Cuando sea. Esos no me interesan, ya que son parte del grupo de personas que venden una imagen retocada, pero no hay una esencia. Mucha envoltura, pero poca sustancia en el regalo. Siempre van a existir los detractores, los que dudan, los que no creen, los que van a invalidar y los que van a señalar si no eres perfecto. «Palo si bogas y palo si no bogas». Lo que sí podemos hacer es evitar que sigamos haciéndonos los mensos con nuestro propio comportamiento.

Motivación vs. Aspiración

Durante mucho tiempo en mi vida, tanto cuando era periodista como coach, mucha de mi comunicación estaba centrada o giraba en torno a demostrar lo que sabía, conocía o dominaba. Era como un amuleto que mostraba «cierto nivel de data o información», pero no reflejaba lo más importante: dónde estaba como persona o ser humano. Mucho de lo que salía de mi boca era una especie de «mira lo que sé o lo que deberías saber», mientras no me detenía para mirar lo más importante: dónde aspiraba estar (o llegar) como persona.

¿Porqué digo esto? Olvídate de lo que diga o haga la gente, enfócate en ti ahora mismo. ¿Qué cosas te dices a ti mismo, le dices a otros o publicas en tus redes que sabes que es más una especie de amuleto o motivación, en vez de reconocer el espacio donde estás en este momento. Si, estoy claro que en ciertos círculos del crecimiento personal te dicen: «fíngelo hasta que lo logres». Ese dicho, por lo menos como me lo enseñaron a mí quiere decir: «habrá momentos en tu vida cuando estarás trabajando en tu crecimiento y tendrás dudas sobre el proceso y sobre ti mismo. En esos momentos requieres repetirte algo que te impulse, te sostenga o te inspire hasta que lo logres».

El trabajo no termina

Esa frase son para esos momentos. Y, no olvidemos, te la dices porque estás (y sigues) trabajando contigo mismo. No te la dices en un vacío, como si le pidieras a la Vida un milagro, pero no haces nada por fortalecer tu fe ni tampoco estás trabajando contigo mismo. En resumen, si estás diciéndote cosas y estás publicando cosas para motivarte (o a otros), pero sabes que no estás haciendo el trabajo que se requiere, tal vez vale la pena preguntarte: ¿cuál es el propósito de decir algo que sabes que no estás trabajando de manera enfocada?

Decir algo porque crees que es cierto no es lo mismo decirlo porque lo estás trabajando. Mucha gente cree en Dios, pero no trabaja en su espiritualidad o en practicar un dogma. Algunos prefieren no decir nada, mientras otros dicen mucho, pero practican poco. Tal vez es el momento de ver cómo van tus prácticas y no meramente recitar tus creencias. Al final del día, lo que dice más de ti es lo que haces, no lo que dices. ¿Qué vas a hacer al respecto?

La incongruencia se ha vuelto algo tan normal que puede nublar tu manera de ver la realidad y tu vida.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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