Entre el silencio, la oscuridad y la calma aparecen tres amigos. En ellos se encierran los reflejos en los que nos perdemos y volvemos a casa.
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La Casa De Los Reflejos

La casa de los reflejos

Miro, entre los pedazos, lo que alcanzó a ver de mí.

Entre fragmentos, trozos, logro ver partes

de un entero. ¿Piezas de un rompecabezas?

Imágenes que muestran un trazo, una parte,

junto a sentimientos que me gritan

de una realidad que no alcanzo a ver.

Entre la noche, en la oscuridad,

ese estado que conjuga el silencio, el misterio,

el dolor y la soledad… aparecen los reflejos.

¿Cuál soy entre todos ellos?

¿Todos? ¿Ninguno? ¿Cuál?

¿Historias de lo vivido?

¿Desilusión de lo esperado?

Respuestas que vacilan entre el no sé

o lo que no he querido saber.

El sentir me dice que observe

lo que hoy no veo.

Los reflejos me hablan, me dicen

con un amor sin pudor

quién he sido.

Las imágenes se convierten en bumeranes

de las lecciones del camino.

Ojos que no ven, corazón que SI siente.

Mente dormida para no pensar

es consciencia que se retuerce para despertar.

Emociones ya no sólo hablan

del cuerpo, sino del alma.

Hago un alto en el camino,

esa montaña que todos escalamos

en nuestro peregrinaje por este espacio.

Entre el silencio, la oscuridad y la calma

tres amigos: el mar, el cielo

y la luna.

Uno en calma, el que observo

y siento como su profundidad me estremece,

así como me seduce y me hechiza.

Otro vasto e infinito. En el que puedo

perderme cada noche. Donde miles de puntos

usan un mismo lenguaje: sin palabras y sin dejar de brillar.

Y, por último, la que siempre aparece

sin anunciarse, pero su mera llegada

es un anuncio.

Una que conoce tan bien

quién es, que muestra su luz

sin ser de ella. Sublime.

Es el más grande de los reflejos.

Emerge sin pretensión,

como siempre lo hace.

Sigilosa, silente, misteriosa y luminosa.

El perfecto reflejo.

Muestra lo que soy y

lo que más requiero ver de mí.

No posee luz propia en ese instante,

pero brilla al verse reflejada.

¿No es eso un reflejo?

Ver la luz que vive en la oscuridad.

Sin drama, sin ocultarse;

aquí está tal cual es y

sin pretender ser otra cosa.

No posee vida aparente,

pero afecta todo lo que

su energía toca.

Por eso mueve mares

ciclos, cosechas,

pensamientos y todo mi ser.

No será un astro, pero inspira

mas que muchos planetas y estrellas.

No emite sílaba alguna y cuando aparece

es para decir algo profundo.

¿Qué reflejo quieres ser?

El que sólo quiere conocer la luz

o él que acepta su oscuridad.

Entre el silencio, la oscuridad y la calma aparecen tres amigos. En ellos se encierran los reflejos para volver a casa.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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