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La Carta Para Alcanzar Tus Sueños

La carta para alcanzar tus sueños

No podía aceptarlo. Sentía mucha vergüenza. No sabía cómo decirlo, mucho menos, públicamente. Pero era la verdad. Podía decir cualquier cosa, pero en el fondo yo sabía que ninguna era la verdad. La verdadera razón para no hacer lo que decía (y sabía) qué quería hacer no era tiempo, ni dinero, ni el trabajo, ni pareja o nada por el estilo. Era una y solamente una.

Miedo.

Lo sentí cuando iba a renunciar a mi empleo en el diario en 1992.

Lo sentí cuando declaré convertirme en un coach en 1994.

Lo sentí cuando me paré por primera vez a facilitar un entrenamiento en 1998.

Lo sentí cuando decidí invertir en un periódico en 1999.

Lo sentí cuando escribí mi primer libro en el 2009.

Lo sentí cuando lo publiqué en el 2010.

Lo sentí cuando decidí mudarme a México en el 2013.

Lo sigo sintiendo hoy cada vez que voy a dar un paso que conlleva riesgo, ya sea personal o profesional.

El miedo es parte de todo proceso. Como lo manejas es opcional. Siempre y cuando estés claro y aceptes que lo que realmente te detiene en el fondo es un sentimiento tan viejo como la existencia humana y tan real como lo elijas hacerlo.

Más que un sentimiento, es una construcción mental que nos hacemos para no descubrir quién podemos ser en realidad. El dilema es cómo te relacionas con la palabra, el sentimiento y todo lo que implica. Mencionar la palabra miedo para muchos es una especie de símbolo de «debilidad, incapacidad, limitación o qué pensará o dirá la gente sí lo reconoces». (Cuidado con irte al otro lado del péndulo y estar tan acostumbrado a vivir en el miedo que ya lo has normalizado tanto que lo sabes, pero no haces nada al respecto. Termina siendo la misma experiencia como aquel que no lo reconoce).

El problema no es el tiempo, el dinero, el trabajo, la familia o lo que sea. ¿Miedo a qué, entonces? Tres cosas simples y que tienen mucho que ver contigo. Es más, hoy tu vida es un reflejo de lo que vive detrás de ese miedo y todo lo que sigue sin resolver o completar en ella. Vamos a llamarlo el antídoto para alcanzar tus sueños.

Primero. Estar dispuesto a invertir emocionalmente en algo que realmente te importa y significa mucho para ti y no saber qué va (o puede) pasar. Ser vulnerable a lo incierto a descubrir algo de ti que implique pedir apoyo, nos saber, aprender, ser humilde, mostrar quién eres en realidad y aprender a crear algo de la nada. Crear y construir tu sueño y no seguir siendo parte de la manifestación del sueño de otro.

Segundo. Hacerte consciente de la manera en que usas tu energía y no te haces dueño de ella. Hoy dices que no tienes tiempo, dinero o lo que sea «por (llena el blanco con tus razones)». Eso implica que usas tu energía en eso y no en lo que realmente quieres. Eso te hace víctima de no hacer un alto y realmente definir o decidir lo que realmente sabes que quieres. Por seguir resolviendo lo urgente no miras lo que realmente «te importa y que es importante». Hacerte cargo, ser realmente responsable de tu vida.

Tercero. Estirarte. Salir de tu zona de comfort o comodidad. Si fuera fácil ya lo hubieses hecho. Implica meterle esfuerzo. Eso indica lo que te importa, lo que lo valoras, lo que significa y, tal vez lo más importante, qué papel juega el sentirte pleno con lo que quieres, no meramente «cumplir con lo que debes». Es muy probable que tu vida ya tenga un nivel de incomodidad, pero la pregunta básica es: «¿te estás incomodando por lo que quieres o por lo que debes?

Hoy tu vida, en particular tus sueños, requiere tres cosas de ti. Yo le digo las «3 E: energía, inversión emocional y estirarte». De lo contrario, vas a seguir usando (por no decir desperdiciando) tu energía en lo que sigues haciendo. Tus emociones te seguirán diciendo que estás haciendo algo, pero no lo que te llena, te toca, te mueve, te inspira y lo que realmente quieres hacer en este mundo.

Para completar, lo más importante: podrías estar descubriendo quien eres y quién puedes ser. El estirarte, más que un acto de incomodarte, es una manera de transformar tu relación con el miedo que vive dentro de ti, sanar lo que te detiene en la vida y conocer el regalo que eres para el mundo. Y sentirte pleno en el proceso, ya que vas a dar de ti de manera generosa, desprendida y con alegría por hacerlo por lo que quieres y no lo que debes. Elige sabiamente.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Hay un antídoto para atravesar el miedo que no te permite alcanzar tus sueños. Aquí los tres pasos.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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