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La Cara De Las Expectativas

La cara de las expectativas

Seas amante del fútbol o no, la atención cuasi general del mundo en estos momentos está dirigida a este magno evento mundial que se está llevando a cabo cada cuatro años llamado la Copa Mundial. Entre hoy y mañana deben definirse los 16 equipos que van a pasar a la ronda de octavos de finales. Hoy no vengo a hablarte del fútbol, sino de algo que sucede y se manifiesta claramente en cada partido que nos sirve de ejemplo para el tema que deseo compartirte.

Ayer los argentinos sudaron hasta el último minuto del partido contra Nigeria, mientras seguían también las incidencias del partido Islandia y Croacia, ya que dicho resultado tendría un impacto directo en las aspiraciones del conjunto para seguir a la siguiente ronda. Hoy, pasó lo mismo, hasta peor, porque al perder su partido México, todo quedaba en manos de Corea, quien le ganó a Alemania.

¿Qué tienen en común los seguidores de México y Argentina con cada uno de nosotros, seamos seguidores del fútbol o no? Las expectativas y cómo las manejamos.

Empecemos por definir lo que es una expectativa, para no asumir: «esperanza o posibilidad de conseguir una cosa». Esa definición es tan amplia como el ser humano. En pocas palabras: todo aquello que pueda ser objeto de nuestros deseos, sueños o metas puede generar una expectativa. Entiéndase por eso un amor, un trabajo, un salario, un viaje, un coche, el resultado de un partido de la Copa, que algo pase o no pase, que una persona se comporte de una manera o de otra, entre muchas más, pueden ser parte del abanico de nuestras expectativas.

El problema no son las expectativas, sino la energía que le pones. Esta energía puede ser negativa o positiva, atrayente o repulsiva, clara o desesperada, etc. Hay personas que le ponen esta fuerza desde antes de que ocurra el evento. Ejemplo, cuando conoces a alguien que te gusta y «tus expectativas» son que esa persona se comporte de una esperada manera. Si lo hace, se sigue alimentando el monstruo de la expectativa. Si no lo hace, comienza un peso emocional que en algunos casos puede durar mucho tiempo o destruir una posibilidad si le dieran tiempo o paciencia en ver cómo madura la relación. Ni empecemos con la manera en que la derrota de México ha trastocado las expectativas de la gente.

Como padre y esposo, es sumamente desafiante (por no decir frustrante) la manera en que esto que escribo es puesto a prueba con personas cercanas a mi. Han sido innumerables las veces que he tenido una expectativa, ya sea de algo que espero que haga mi hijo o mi esposa, que termina sacándome de mi centro cuando no lo hacen, o no lo hacen como creo que deben hacerlo. Esto me ha llevado a tener que crecer, porque si no seguiré pensando igual y haciendo lo mismo. y hasta donde sé, locura es hacer lo mismo, esperando un resultado diferente.

¿Cómo puedes manejar tus expectativas de manera efectiva? Yo he aprendido a identificar y trabajar con algo que se llama el Lugar de Control, para no perder mi centro, mi poder y no ser una víctima de las circunstancias o del mundo externo.

1) Lo que puedo controlar – Esto es lo único que puedes hacer en la vida, enfocar en este aspecto. Ahora, ¿qué podemos controlar? Muy poco: cuando te levantas, te bañas, comes, duermes y algunas cosas que haces.

2) Lo que puedo influir –Aquí tenemos un poco más de espacio, ya que cada persona que pasa por tu vida no la puedes controlar (ni siquiera tus hijos, pareja o familia), pero si puedes tener una influencia positiva (no chantaje, manipulación, intimidación, coerción o amenaza, etc.) si trabajas la manera en que te relacionas y cuán importante es la honestidad, la confianza y el cuidar valores que sumen a los dos.

3) Lo que no puedo controlar – Se dice que el 98% de las cosas que pasan en la vida están fuera de tu control, pero pierdes más del 50% del tiempo angustiado, frustrado, enojado, decepcionado, triste, ansioso (o cualquier otra expresión) quemando tu energía vital, tus emociones, tu cuerpo y mucho más, en todo lo que está fuera de tus manos.

Mucha gente pasa gran parte de su vida sólo viendo en el punto 2 y/o el 3, pero muy poco tiempo enfocado en el 1, donde realmente está el valor que le agregas a tu vida. Pregúntate: ¿Cuánto tiempo invierto preocupándome, angustiándome o molestándome por cosas o personas que no puedo controlar? ¿Cómo puedo cambiar la manera en que influyo en estas personas o situaciones o la manera en que permito que me afecten? ¿Qué tres cosas voy a poner en práctica para no ser una víctima de lo externo y estar más enfocado en lo que puedo hacer para ser una mejor influencia y recuperar mi poder? Podría transformar tu vida. #lugardecontrol #expectativas #crecimiento #responsabilidad #circunstancias #anquiro #consciencia #locura #mentalidad #habilidad

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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