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Hacia Dónde Vamos…

Hacia dónde vamos…

Hablemos del destino.

Ese tema del que no se habla mucho, pero todos queremos saber que trae para cada uno. Es un tema que se puede abordar de muchas maneras, aunque en el fondo hay dos: seguir lo que te dijeron alguna vez que era o hacer lo que te parece es.

En ambos casos estás siguiendo alguna ruta por algún tipo de creencia que tienes sobre lo que crees que es el destino. No estoy aquí para criticar, evaluar o juzgar alguna de ellas. Meramente en poner un espejo reflector en el tema porque hagas lo que hagas (o creas que no hagas), estás impactando tu vida.

Hablar de destino, en algunos círculos, especialmente los dogmáticos religiosos, puede ser un sacrilegio o un tema que no se debe tocar más allá de cierto punto. Por una sencilla razón.

En muchas religiones el destino está en manos de un Poder Superior, una deidad o un Dios y está fuera de tus manos. Tu destino está predeterminado o predefinido por esta fuerza y no hay mucho que hacer al respecto.

Si hablamos de destino en términos de definición podemos decir que presenta una perspectiva muy interesante. El destino sería un poder sobrenatural o plan que guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido. El destino es por lo tanto, el antónimo del libre albedrío.

En lo Ontológico es define el destino como un encadenamiento de sucesos considerado necesario y fatal. Está por tanto en el terreno de la causalidad, tema importante en Aristóteles. Para él, en la naturaleza se da siempre un encadenamiento causal teleológico, pues no cabe que en ella se dé un obrar sin fin y que no sea para lo mejor.

Por último, veamos el origen de la palabra destino. Etimológicamente significa viene del verbo destinar, y este procede del latín destinare, formado con: El prefijo latino de- que indica separación y origen y a veces dirección de arriba abajo o idea de descenso, como en declarar y demacrar.

Muchas palabras y muchas formas de ver algo que de alguna manera impacta la manera en que vemos la vida y, más importante, cómo nos encaminamos en ella hacus donde vamos.

A fin de cuentas mucha gente suele llegar a la misma pregunta: ¿existe o no existe un destino? Algunos no les agrada la idea de que lo que va a pasar en sus vidas no está en sus manos y eso suele generar una molestia de que todo es parte de un gran plan y no tienes mucho que decir en ello.

Otro suele adoptar ese plan maestro en manos de una Fuerza Superior para no cuestionar sus límites, limitaciones o creencias y viven una vida supeditada por estas limitaciones y usan de excusas a ese Dios por lo que tienen y, lamentablemente, se victimizan por ello. Hasta viven con un grado de insatisfacción o inconformidad, pero el tener que cuestionar a Dios (en realidad sus creencias sobre ese Dios o la manera en que se relacionan con ello) que lo callan o se alejan de esa fuerza.

Lo que hace el hombre (en este caso tú) es una cosa y la respuesta es otra. ¿Qué tal si el objetivo no es encontrar la respuesta correcta, sino una que te libere y/o permita soltar las creencias limitantes que hayas adoptado en el camino y puedas descubrir tu mejor versión.

¿Qué es más importante: a donde llegas o cómo llegas?

¿Eres de las personas que te enfocas tanto en llegar al destino que no disfrutas el camino o la condición en la que llegas al destino?

¿De qué te sirve llegar al destino si en el camino perdiste tus principios, valores o no definiste un propósito?

¿Qué tal si el objetivo en la vida no es llegar a un destino sino definir un camino en el que vas a conocer quien eres, a que vienes, como quieres vivir y que principios y valores van a definir tu camino?

Esta última pregunta me invita a retarme, trascender mis límites o creencias y darme la oportunidad de descubrir y conocer quien soy y aportar al mundo eso que conozco porque elijo dar y contribuir.

Estoy claro que soy parte de algo mucho más grande que yo. Algo o alguien creo todo esto y soy parte de una energía que le da vida y un sentido a todo y lo que vengo es darle un enfoque a lo que está en mis manos y darlo a otros que me rodean en el camino.

Es una pregunta qué tal vez nunca termine de responder (como la de ¿qué pasa después de la muerte?), pero lo más importante es que es una interrogante que me invita a crecer, crear, descubrir y compartir. Es un documento vivo, ya que no tener una respuesta concreta me invita a trabajar una acción continua, activa, despierta y consciente.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Destino puede ser muchas cosas, ¿qué es para ti?

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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