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Hacia Dónde Se Inclina Tu Inteligencia…

Hacia dónde se inclina tu inteligencia…

Ayer escuché una de las definiciones más certeras y profundas de lo que significa la palabra «inteligencia» en toda mi vida. Escuchaba un podcast de la cadena PBS llamado «The TED Radio Hour», que se especializa en reunir tres ponentes que se han presentado en una charla de TED para exponer a profundidad el tema que presentaron en la misma.

Greg Gage, un neuro científico e investigador, uno de los tres científicos invitados, le preguntaron: ¿qué es inteligencia para ti? Su respuesta fue: «poder obtener lo que quieres, dado los recursos que tienes disponibles para ti en ese momento». Es una respuesta, definición, bien simple y, a la vez, muy profunda.

Ayer, mientras venía caminando de regreso de una cita médica, un perro estaba con una joven. nos pasaron por el lado y en un momento, el perro nos estaba siguiendo. La joven ya no estaba, ni siquiera lo estaba procurando o llamando. En ese momento me dí cuenta de que ella no era su dueño y el perro quería seguirnos. Se veía muy flaco, parece que era un perro realengo o de la calle y parecía tener hambre.

Mientras más caminábamos, mas nos seguía. Luego de una cuadra, le dije a mi pareja, el perro tiene hambre, paremos a comprarle algo de comer. Efectivamente, entré a una tiendita y le compré unos cuatro sobres de comida de perro y le devoró en segundos. Parece que no había comido en días. Luego de seguirnos por una cuadra, ya dejó de hacerlo.

Sin lugar a dudas, el perro fue la personificación de la definición de inteligencia que presenta Gage. Sabía lo que quería y tenía claro los recursos que tenía a su disposición. No se detuvo hasta que obtuvo lo que quería. No puedo asegurar esto qué les voy a decir, pero creo que no es la primera vez que el perro hace esto. Especialmente, si vive en la calle.

No vengo a hablar del perro. Sino de una especie más elevada en cuanto a inteligencia se refiere, llamado los seres humanos. Tú y yo. Se sabe que somos la única especie que puede hacer tres cosas: comunicar, discernir y elegir cómo quiere vivir (libre albedrío). Ahora, ¿qué papel juega la inteligencia en todo esto? Especialmente, si tomamos de referencia la definición de Gage.

Si fuéramos a hacer una distinción de la inteligencia, llamémosla inteligencia de retención vs. inteligencia de elevación. Estoy inventándola para darle un poco de contexto y de contraste a la misma.

¿Qué podría ser la inteligencia de retención?

La que usas para sobrevivir. Te protege. Te detiene y retiene en lo mismo. Puedes seguir oculto en ella. Está basada en el EGO, la personalidad, el miedo, la inseguridad, lo externo, las circunstancias, las emociones y todo aquello que busque más retener lo que tiene. No te permite ver (o descubrir) otra parte de tu capacidad intelectual, emocional, mental, espiritual o cualquiera de las formas que pueden. Llámala un ejemplo de la mentalidad fija, como describe Carol Dweck en su libro «Mindset: la actitud del éxito».

Quieres llegar a lo que quieres de la misma manera. Si las cosas no se hacen de esa manera, te frustras, molestas, alejas, aislas o hasta te resignas. Crees que ya no puedes llegar a ese objetivo y prefieres culpar, señalar, comparar, criticar, atacar o hasta negar o ignorar lo que está sucediendo. Tus emociones te manejan a ti. Prefieres tener la razón, el control, lucir bien, evitar el conflicto o victimizarte que aceptar otra posibilidad.

Colapsas tu capacidad de usar el lenguaje de una manera creativa, distintiva y prefieres hablar en automático. No disciernes, sino que todo entra en una especie de etiqueta o clasificación que muestra más de tu cerebro primitivo, diseñado a protegerte, que cualquier otra cosa. Y vives constantemente en un estado de prisión o limitación de la que crees que no puedes salir. Cuando las respuestas viven dentro, en y a través de ti.

¿Qué podría ser la inteligencia de elevación?

Donde empleas a consciencia y a cabalidad las tres cosas que te definen como especie: cómo piensas, cómo te comunicas y la manera en que sabes que tienes el libre albedrío para descubrir una nueva forma o ruta para llegar a lo que quieres. Tomas responsabilidad por ti, tu vida, la vida y las tres cosas que te definen.

Conviertes el lenguaje en una herramienta de creación y no meramente de expresión. Declaras, afirmas, usas lenguaje que te da el poder (no meramente la razón). Accesas maneras de ser que te elevan a ser diferente: creativo, empático, desarrollar tu inteligencia (mentalidad de crecimiento, según la misma Dweck), conectado, ilimitado, recursivo (como dice Anthony Robbins) y que puede re-inventarse a si mismo.

Tu mente la conviertes en un músculo de desarrollo, entrenamiento y capacitación que se vuelve flexible, moldeable y adaptable a lo que tiene a su alrededor para transformarla en una herramienta de manifestación, fusión y canalización. Desarrollas tu manejo de emociones y tu inteligencia emocional. Te vuelves un ser en constante alquimia. Ahí comienzas a darte cuenta que el libre albedrío no es algo oportunista o de la suerte, sino una elección que tienes desde que naces hasta que partes de este mundo, pero depende de ti y cómo usas tus tres condiciones de manera inteligente.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Tu inteligencia puede ser usada de dos maneras: para detenerte o elevarte. Elige sabiamente.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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