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El Sentido De Comenzar De Nuevo

El sentido de comenzar de nuevo

Últimamente he estado pensando mucho en una palabra:

“sentido”.

El viernes pasado se conmemoró el 25.º aniversario de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York. Algunos de ustedes que han seguido mis escritos quizá ya sepan que aquel día abordé un vuelo de American Airlines en el aeropuerto JFK de Nueva York, aproximadamente a las 8:12 de la mañana. Me dirigía a Los Ángeles para cubrir la segunda edición de los Premios Grammy Latinos. Mientras estábamos en el aire, cuatro vuelos comerciales fueron secuestrados. Nuestro vuelo fue desviado a Indianápolis, donde permanecí varado durante cuatro días.

Dicen que no hay casualidades.

El viernes pasado por la noche, mi esposa y yo íbamos camino a casa bajo la lluvia, atrapados en el enorme tráfico que había paralizado la Ciudad de México debido a dos manifestaciones. Mientras avanzábamos por una avenida de tráfico rápido, vi algo cruzar la calle que al principio me pareció un ratón. Cuando miré con más atención, descubrí que era un gatito diminuto, perdido en medio de la avenida.

Se lo dije a mi esposa, quien salvaría a todos los perros y gatos del mundo si pudiera. Sin titubear, detuvo el coche en medio de la avenida, se bajó y fue a rescatar al gatito. En segundos que parecieron una eternidad, vimos cómo un camión estuvo a punto de atropellarlo. Algunos coches continuaron a toda velocidad mientras otros se detenían. Era como si todo se hubiera detenido y, al mismo tiempo, avanzara en cámara lenta.

Ya tenemos en casa dos gatos de seis años y, durante meses, mi esposa y yo habíamos estado debatiendo si debíamos recibir a un tercero. Yo insistía en que esperáramos hasta el próximo año. Y entonces ocurrió esto. Ahora tenemos un tercer gato. Lo llevamos al veterinario esa misma noche y nos dijeron que tenía aproximadamente un mes de vida.

Me he detenido muchas veces a preguntarme qué sentido tuvo en mi vida aquel 11 de septiembre de 2001. Lo sentí como una segunda oportunidad: para vivir, observar, hacerme más consciente y comprender verdaderamente que la vida es frágil. Como nos recuerda Sting en su canción Fragile: qué frágiles somos.

Durante esta semana me he sentido especialmente sensible. No dudo que, en parte, se deba a que la memoria del cuerpo despierta ante acontecimientos del pasado. Pueden haber transcurrido muchos años, pero la memoria lo guarda todo.

Por alguna razón, este gatito, a quien decidí llamar Grey, ha tocado algo muy profundo en mí. Él no podía saber cuán frágil era su vida mientras cruzaba aquella avenida, quizá buscando a su madre, comida, refugio, protección, compañía o alguna otra cosa. Algo inesperado lo movió y algo inesperado alteró el rumbo de su vida.

¿Qué sentido tiene todo esto?

¿Qué le da sentido a tu vida en este momento?

¿De qué manera puedes contribuir a hacer mejor este mundo?

Tal vez el sentido no sea algo que encontramos. Tal vez sea algo que creamos cuando respondemos a lo que la vida coloca frente a nosotros.

En El arte de amar, Erich Fromm plantea que el amor se expresa principalmente en dar, no en recibir. Eso fue lo que hizo mi esposa sin titubear ni pensarlo dos veces. Algo en mí sencillamente me movió a gritar que había visto algo indefenso e inocente, expuesto a todo sin siquiera saberlo.

Por un momento me vi reflejado en aquel gatito: haciendo lo que el instinto nos dice, sin contar siempre con la consciencia o la madurez necesarias para comprender el riesgo. A veces no alcanzamos a ver lo que tenemos frente a nosotros y, sin embargo, nos convencemos de que sí podemos verlo.

Llámalo Dios, vida o suerte: el 11 de septiembre de 2001 no fue el día en que terminó mi vida. Algo me permitió permanecer aquí y, como quizá diría Gabo, vivir para contarla. Esa misma fuerza le ha permitido ahora a Grey tener un día más. Yo tenía 38 años entonces. Grey tiene hoy un mes. Tal vez el número no importe. Lo que importa es tener consciencia de hacer algo con la vida que tienes hoy, mientras continúas aquí.

Comenzar de nuevo no significa rechazar o borrar todo lo vivido. Significa estar dispuesto a mirar tu vida con nuevos ojos, cuestionar lo que ya no encaja, aprender lo que este momento te está pidiendo e integrar todo lo que has vivido en una nueva forma de contribución.

La experiencia puede convertirse en algo que protegemos o en sabiduría que volvemos a poner en movimiento.

Por eso hago el trabajo que hago. Ayudo a personas con experiencia que perciben que un capítulo ha terminado, aunque todavía no puedan ver el siguiente. Las ayudo a honrar lo que han construido, recuperar sentido y agencia, y convertirse nuevamente en aprendices, sin esperar permiso, para que puedan crear su próxima contribución significativa.

Tal vez la vida no adquiere sentido hasta que decidimos dárselo mediante lo que hacemos, sin condiciones, garantías ni expectativas. Dar es dar, como diría Fito Páez.

Esa fuerza nos ha traído a todos hasta este día. Y quizá este sea el momento de darle sentido a tu vida mediante un acto sencillo: dar, moverte y hacer algo por alguien. No importa si se trata de una persona o de un animal.

En eso estoy pensando.

Si te encuentras entre lo que ya has construido y aquello que quizá está tratando de emerger, te dejo con estas preguntas:

¿Qué te está pidiendo aprender la vida en este momento?

¿Y qué podría hacerse posible si estuvieras dispuesto a comenzar de nuevo?

Grey, en la oficina del veterinario, la noche en que llegó a nuestras vidas.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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