Toda relación saludable requiere tener límites. El problema es ponerlos, especialmente con las personas que amas. Aquí 5 pasos.
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El Peso De No Saber Poner Límites

El peso de no saber poner límites

Aprender a poner límites. Hay que saber decirle que no a ciertas personas o situaciones. Si no pones un freno a tiempo, vas a pagar las consecuencias después. Esto y mucho más es algo que he venido escuchando a lo largo de más de tres décadas trabajando en mi crecimiento personal. Saberlo no es el problema, es aplicarlo en el momento de la verdad.

¡Qué complicado (o difícil) resulta aprender a poner límites en tus relaciones, especialmente con la familia, una pareja, tus amigos, un socio o con las personas que amas en tu vida! Eso sí, sin caer en la culpa, la pena o el arrepentimiento. Especialmente en estos tiempos, donde mucha gente está pasando mucho más tiempo en casa por toda esta situación junto a muchas de estas personas.

La raíz del conflicto

Esta semana he hablado con varias personas donde esta es la raíz de mucho de sus conflictos internos. Y me incluyo. Para mucha gente este tiempo de pandemia ha sido un proceso educativo en muchos sentidos. A medida que hemos pasado del primer al segundo año, el enfoque para muchos ha sido crear una especie de burbuja protectora o aislante donde el foco es simple: estar saludable, protegerte, sobrevivir y ver las maneras en que puedas tener una vida con visos de normalidad.

El dilema o eslabón a descubrir, es cómo aprendes a convivir con la gente que amas cuando muchos están descubriendo muchas de sus emociones, de su mente, de sus pensamientos y la manera en que están pidiendo con algo que nunca habían lidiado. El otro día un amigo me comentaba que la industria del crecimiento personal ha crecido al ritmo de que se genera 1 billón de dólares al día en ella. Y no hay duda de que seguirá creciendo.

La caja de pandora se abrió

Si algo ha provocado esta pandemia con mucha gente es a tener que «estarse quieto». Al no poder moverse con la libertad o la frecuencia con la que lo hacía, la gente ha tenido que enfrentarse consigo mismos. Eso implica sentir muchas emociones que no se da el tiempo, el espacio o el permiso de sentir por estar quieto. No podemos olvidar la manera en que muchos han tenido que enfrentar los pensamientos que rondan en su mente y no saber cómo manejarlos. Y si agregamos, la falta (o ausencia) de prácticas diarias enfocadas en su desarrollo de consciencia o espiritualidad, no nos extrañemos que por eso mucha gente lo está sintiendo a nivel mental, emocional, energético, espiritual o físico.

¿Cuántas veces has complacido a alguien para no sentirte culpable o para evitar un conflicto? ¿Perdiste la cuenta del número de veces has dicho que si por el miedo o temor a la consecuencia que puede tener si dices que no? ¿Qué sientes cuando haces las cosas por complacer a otro, para que piensen que eres complaciente, amoroso o buena ______ (llena el blanco con la palabra padre, madre, pareja, esposo, hermano, amigo)? Esto ha provocado que se abra la caja de Pandora.

Hacer pesas vs. cargar peso

Ayer hablaba con un amigo sobre la manera en que el amor que siente por una persona muy especial en su vida se ha convertido en una especie de yugo o carga. El amor que tiene y profesa por esta persona no está en duda. El problema es cuando no sabe poner los límites adecuados o saludables en su relación por el miedo que siente de lo que pueda suceder. Sin darse cuenta, esta práctica con el paso de lo años ha creado en su cuerpo, en su mente y en su campo emocional un peso.

Una cosa es hacer pesas en el gimnasio para fortalecer tu cuerpo y cuidar tu masa muscular, otra cosa es cargarte de peso por no saber decir lo que sientes, lo que piensas o no aprender a poner límites en tus relaciones. Amor no es carga, sino libertad. Claro que puede sentirse pesado cuando tienes la responsabilidad de cuidar, mantener y/o hasta proveer para algunos en el proceso. Una cosa es el rol que tienes o asumes en la relación, otra es la de comunicar lo que sientes y hasta responsable de tu bienestar mental, emocional, espiritual y físico.

Preguntas y alternativas

Hay varias preguntas y alternativas que puedes tomar para manejar este sentimiento. Primero las preguntas que vale la pena que consideres hacerte. ¿Qué cosas te cuesta decirle a tus seres queridos? ¿A quiénes te cuesta decirle que no, a darte a respetar o sostener tus decisiones? ¿Qué emociones (para muchos es la culpa, la pena o evitar conflictos|) te llevan a evitar poner los límites para que la relación se mantenga saludable? ¿Qué te dices a ti mismo por no hacerlo?

Cuando platicaba con mi amigo, le sugerí hacer varias cosas. Primero, ¿qué es el peor que podría pasar si comienzas a decirle que no y poner límites con esta persona que tanto amas? (Lo puse a escribir todo lo que podría suceder y que me lo leyera). Segunda, ¿qué sientes y/o piensas de ti al vivir de ese miedo? (Escribirlo y leérmelo a mi). Tercero, ¿qué pasará si no haces nada por los próximos 10/20 años? Cuarto, ¿qué tendrías que hacer para tener una relación donde te honres a ti y aprendas a amar a esa persona en el proceso? Quinto, ¿qué provocaría en ti y qué impacto tendría en tu vida (en tus relaciones)?

Al terminar de escribir las respuestas de las cinco preguntas, de ser honesto y compartirlas conmigo, su respuesta fue: «me siento liviano, me he quitado una carga de encima y ahora siento la libertad para amar a estar persona de manera sana, incondicional y no cargarme en el proceso». Su cara se veía diferente y siento que algo significativo acababa de aprender con mi amigo y su experiencia. ¿Qué vas a hacer al respecto?

Hay 5 cosas que puedes hacer para crear relaciones saludables en tu vida y poner limites en el proceso.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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