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El Mundo De Los Pensamientos Perdidos

El mundo de los pensamientos perdidos

Sentía una mezcla de alegría y misterio. Por un lado todo se veía tal como yo lo quería. El escritorio, el archivo, la computadora, los útiles y hasta los adornos en y alrededor del espacio que sería mi primera oficina en casa. Alegría porque era empezar una nueva etapa. Misterio porque no sabía que esperar de mi, ni de lo que sería esta nueva etapa en mi carrera profesional.

Era la primera vez que me lanzaba a ser totalmente independiente. Apenas había renunciado a mi empleo anterior como reportero de prensa para el diario más importante de mi país no hacía ni un mes. Todo era nuevo. Me tomé el mes de enero como una especie de vacación, sabática, aclimatarme y decidir qué hacer. No tenía un plan. No tenía nada seguro, ni definido al momento de renunciar.

Lo único que tenía era un pensamiento que decía «quiero labrarme un nombre para mi, no quiero seguir teniendo un apellido profesional vinculado a mi profesión» (en este caso el diario para el que trabajaba). Ese era mi motor, mi norte y mi deseo. Ahora, como traducir ese deseo en oportunidades y estas convertirlas en lo que hoy decimos «formas de monetizarlas» era el reto.

Tres palabras

Ese primer día, la que era mi pareja en ese momento, quien ya tenía cerca de una década como independiente trabajando desde su casa, me dijo: «te va a ir bien si te enfocas, trabajas y lo generas». Las primeras dos palabras me quedaban claras. La última, la de generar, la entendía pero mi mente no podía realmente ver el contexto de lo que realmente significaba. Ni corto ni perezoso, me lancé.

Me senté en mi silla del escritorio de mi recién estrenada oficina y los primeros minutos fueron eternos. Mi mente empezó a decirme: ¿y ahora qué hago? ¿A quien llamo? ¿Qué cosas debo hacer hoy? ¿Será que tomé la decisión correcta? Fue como sentirme a gusto en mi espacio, pero perdido en el espacio. Por un lado sabía que quería hacer y lograr algo, pero mi mente, mis manos, mis piernas y mi cuerpo estaban como una especie de parálisis momentánea, una especie de hipnosis del momento y era como si me iba a un mundo donde sólo viven los pensamientos perdidos y no las acciones concretas.

Luego de unos minutos que parecieron eternos, salí del marasmo y dije: hay que hacer algo. Miré mi lista de «cosas para hacer en el día» y me dije, «vamos a empezar por ahí». Sin pensarlo dos veces, puse mis energías a resolver todo lo que estaba en la lista. En menos de dos horas ya había terminado todo lo que estaba en la lista y ni siquiera se acercaba la hora del llamado break que tomamos cuando estamos en la oficina. En ese momento recuerdo que miraba el cursor que aparecía intermitentemente en la pantalla de mi antigua computadora. Me estaba yendo nuevamente al mundo de los pensamientos perdidos.

¿De qué te sirve ser tu propio jefe si no tienes claro lo que vas hacer cuando lo eres?

Una cosa es querer tener libertad y otra cosa es saber qué hacer con ella cuando la tienes.

Te comparto esta historia, ya que mucha gente con la que hablo hoy día está pasando por una situación similar a esta. Yo diría hasta con un nivel de complejidad u otra capa de desafíos. Muchas gente ha tenido que aprender a trabajar desde su casa, algo que no es lo mismo que trabajar en la oficina. Otros han tenido que comenzar el proceso de aprender a ser un independiente desde su casa en estos tiempos, sin el desarrollo de las habilidades, competencias o implementar las rutinas o hábitos correspondientes para producir los resultados que desean.

Ayer hablaba con una persona que está pasando por dos transiciones muy significativas e importantes en su vida y en la de muchas personas. Especialmente en este momento que vivimos. Por un lado está transicionando de un empleo a trabajar por su cuenta (mientras se prepara en un Diplomado en un campo de servicio y de sanación). Segundo, y bien significativo: acaba de tomar la decisión de convivir con su pareja por primera vez en su vida. Eso es otro ajuste y desafío. La convivencia no es fácil (no quiere decir que no sea rica y lo que muchos queremos).

Pasar por esos dos ajustes simultáneamente es un reto. Es más, admiro el riesgo que toma. Ahora es importante no pedirse (o esperar) demasiado en este momento y tener claro los objetivos que tiene y los retos que enfrenta. De lo contrario, es bien fácil irse al mundo de los pensamientos perdidos y perderse en un hoyo negro.

¿Quiénes van a hacer tus compañeros constantes durante esta etapa?

«La claridad no es el lugar desde donde partiremos, sino el lugar a donde eventualmente llegaremos», Victoria Labalme.

Esta frase encierra mucha verdad. Cuando estás comenzando una nueva etapa de vida, ya sea profesional o personal, estas van a estar acompañadas por sentimientos que definen estos tiempos. ¿Cuáles son algunos de estos sentimientos? Yo les digo que son compañeros del mundo de los pensamientos perdidos, porque los evitamos y no vemos cómo pueden realmente ayudarnos y hacernos mejor.

Indecisión – Cuando eres un empleado los riesgos no son tuyos. Si, tu puedes sufrir consecuencias de las decisiones que tomas, pero quién va a asumir la responsabilidad es otro y no tú. Si tu nunca has tenido que asumir el riesgo (en realidad la responsabilidad) por tus actos y las implicaciones que pueden tener, esto pues ser paralizante. Pues en estas primeras etapas de tu vida como independiente, vas a sentir esto y mucho.

Inseguridad – Trabajar desde casa o por tu cuenta desde casa, especialmente en estos tiempos de distancia sana, va a reflejar el nivel de seguridad que sientas en tus habilidades de relacionarte con la gente. No es lo mismo contar con el respaldo, la reputación, la credibilidad o los años de experiencia de la empresa como un punto de persuasión para cerrar una venta o un negocio. Ahora requieres desarrollar tus relaciones como punto de partida. Por eso vas a sentir este sentimiento.

Ansiedad – Uno de los aspectos más retantes para mucha gente es este. El temor a no saber qué va a pasar, cómo va a pasar y qué sucederá si no pasa (o pasa de una manera inesperada bien o mal). Esto genera un temor que provoca desde abandonar proyectos, apegarse a resultados a tomar decisiones más por la desesperación de no saber manejar este sentimiento. No saber qué va a pasar es parte de todo inicio.

Confusión – Este punto es bien paralizante para muchos. Es más, algunos suelen «esperar hasta tener claridad y certeza para dar el primer paso». Esperar puede convertirse en un gran rival y no en tu aliado. ¿Porqué? Estás pasando de un pasado donde hacías las cosas de una manera, con un mente entrenada a verlas de una manera y conociendo el entorno de una manera. Ahora estás fundiendo (mezclando) ese pasado con un presente donde empiezas a hacer las cosas de otra manera, verlas de otro modo y se abre algo nuevo. Confusión es de esperar en este tiempo. No la pelees, busca como hacerte amigo de ella. (Mi Domingo de Descubrimiento de esta semana es sobre este tema, si no estás registrado para recibirlo, te invito a que lo hagas. ¿Cómo? Entra a la página nuevamente y espera que salga el recuadro azul y coloca tu nombre y correo electrónico).

Desenfoque – No es lo mismo el tipo de acciones y actividades que hacías en la oficina (cuando trabajas para otros) que las que harás ahora que trabajas por tu cuenta o desde tu casa. Actividad no es lo mismo que Productividad. Tu puedes hacer muchas cosas y no producir nada, mientras puedes hacer mucho menos y producir mucho más. Es saber identificar el tipo de actividades que haces y aprender a ser más eficientes con ellas.

Es vital que aprendas a hacerte amigo de estos cinco compañeros de viaje que vas a tener en tu jornada. Si los resistes, te volverás loco, ya que te harán la mente un nudo de desesperación. Ellos están ahí para algo, por algo son parte del proceso. Si aprendes a conocerlos y a no resistirlos, algo puede suceder. Por cierto, te dije que mi antigua pareja me dijo una palabra «generar», de la que no te conté el desenlace. De eso vamos a hablar el lunes. Por el momento mira a ver ¿cómo quieres relacionarte con estos cinco compañeros del mundo de los pensamientos perdidos?

Recordatorio: este próximo lunes 5 de abril comienza «Mental Combat». Un programa de entrenamiento enfocado en entrenar tu mente, especialmente a no dejarte vencer por estos 5 compañeros del mundo de los pensamientos perdidos. Vas a poder convertir estos sentimientos y muchos otros en claridad, certeza, confianza, determinación y empuje hacia lo que quieres. Toma acción ya. Más información en https://jorgemelendez.com.mx/mental-combat/.

Hay 5 sentimientos que pueden llevarte al Mundo de los Pensamientos Perdidos si no los conoces. Foto: Erik Johansson.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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