Tu vida está siguiendo un guión. Aunque sea tu vida, tal vez ese guión no fue escrito por ti, ni para que tu lo vivas. Hora de definir el tuyo.
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El Guión Al Que Le Das Vida

El guión al que le das vida

Entras por una calle, todo parece seguro. Las casas, el vecindario, el lugar, te parece familiar. A medida que comienzas a dar vuelta en las calles, todo empieza a cerrarse. Las calles se hacen más y más estrechas. Hay menos espacio para moverse, las caras de la gente comienzan a cambiar.

De repente el cielo se torna oscuro. El lugar comienza a tomar otro aspecto. Ya no te luce familiar. Es como si hubieses entrado a un lugar conocido, pero ahora estás en un lugar que pareces no conocer. Mientras más y más vueltas das, terminas en el mismo lugar o no pareces dar con la calle que pueda sacarte de ese lugar.

Juras y perjuras que sabes como salir de ahí, pero todo es en vano. Mientras más buscas, más confuso parece todo. Lo que parecía algo rutinario, seguro, certero o hasta predecible, se torna en algo muy inesperado que por momentos saca un aire de ansiedad, intranquilidad y, si seamos honestos, temor o miedo.

Te despiertas. Te das cuenta que era un sueño. ¿O no? Para otros puede parecer un video juego. El detalle aquí es que en ambos casos muestra la forma en que ambos viven su vida. Sea un sueño, sea un video juego, hay algo muy revelador en ambos casos: tienen mucho en común con la realidad. Con tú realidad.

Si te fijas, alguien escribió el guión del video juego. La persona que tuvo el sueño tiene mucho en común con la persona que juega el juego. Tanto el juego como el sueño muestran una realidad: la manera en que alguien va hacia un rumbo (con o sin un objetivo). El problema es que durante el camino parecen hacer lo mismo: dar vueltas en el mismo lugar sin saber cómo salir.

Contrario a un video juego, donde puedes intentarlo miles de veces, o ver en YouTube o leer en Google cómo atravesar dicho nivel, en la vida real puede convertirse en una escena que se repite muchas veces. Y el problema en la vida es que el jugador piensa que es cierto, que es real. Vive atrapado en esa escena y piensa que ya no puede salir de ella.

Eso puede hacer que el jugador crea que está atrapado, que alguien le está haciendo una «mala jugada», que todo es real y no vale la pena luchar o crear que TODO es un invento de la mente y de un guión que alguien escribió. Tú sólo lo adaptaste a tu entorno, buscaste personajes similares, un ambiente que lleva el nombre de tu vecindario, tu ciudad y tu país y comenzaste a jugarlo.

El dilema es que ese guión al que le estás dando vida no tiene que ser ese. Ese guión te lo dieron. Es más, es un disco rayado, copiado, mimeteado y pasado de generación en generación. A TODOS nos entregaron un guión. Desde que nacemos (yo podría alegar que desde antes) ese guión ya tiene parte de tu ADN.

Ese guión es tan convincente, y tiene tantas validaciones externas (familia, sociedad, educación, religión, pareja, gobierno, economía, sexo, género y mucho más), que muchos ni saben que lo están llevando a la vida. Muchos jamás se atreven a cuestionar de dónde viene, quien lo escribió. Y, más triste todavía, porqué lo han adoptado sin cuestionarlo, sin ver si realmente es lo que desean vivir.

Mi guión era simple. Decía, más o menos esto: estudia, prepárate, conviértete en un profesional, ten principios y valores, consigue un buen trabajo o una profesión, consigue una buena pareja, cásate, ten hijos, ahorra, retírate, ten nietos y se agradecido. Esta es la versión abreviada de un minuto. (Hay uno más extenso). Ese guión no era malo. Es el mismo que había vivido mi padre, mis abuelos, mis hermanos y mucha gente que tenía cerca.

El problema es que yo no quería seguir ese guión, pero tampoco sabía el que quería escribir. Decir que no quería vivir ese guión era estar dispuesto a enfrentar críticas: de todas partes y de los que tal vez menos esperaba. Era sentirme como un objeto raro en un mundo lleno de cosas iguales. Fue seguir caminando en medio de un mundo donde si no caminas como los demás eras señalado, separado, aislado, distanciado, criticado, comparado o simplemente clasificado como un ________________. (Llena el blanco como quieras llenarlo).

Fue empezar a definir el guión a medida que proseguía con mi vida. Fue empezar a hacer un rompecabezas, mientras descubría quién era y qué quería. Si quitarme una chaqueta que no era mía era un reto, saber cuál era la que deseaba ponerme lo era mucho más. Nadie nunca me dijo cómo se elige una chaqueta, ya que eso no era parte del plan. El plan era ponerte la chaqueta que te tocaba, no le que deseabas elegir. De eso vamos a seguir platicando mañana, por lo pronto te dejo con esta pregunta: ¿a qué guión le estás dando vida? Tal vez no es tuyo, ni el que realmente debes darle vida.

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Tu vida está siguiendo un guión. El que lo vivas no quiere decir que es tuyo.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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