fbpx
Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
El Gran Diluvio…

El gran diluvio…

«Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra…y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches», Génesis 7, 10 y 12.

No vengo a hablarte de la Biblia. Mucho menos del Gran Diluvio que descendió sobre la tierra según el libro de Génesis. Vengo a hablarte de otro diluvio. Uno que sigue descendiendo sobre la tierra y sobre mucha gente en los pasados dos años.

El diluvio emocional.

El que llegó con la pandemia y todavía no termina. Ese. Del que no se habla lo suficiente y el que tendrá efectos devastadores sobre la gente durante muchas generaciones.

El otro día platicaba con varias personas sobre este tema. Específicamente, hablamos de la manera en que a mucha gente le cuesta un aspecto en particular. El auto-gestionarse. Entro en los detalles más adelante.

A mucha gente le ha gustado el trabajar en casa. El llamado «home-office». El no tener que estar horas en el tráfico o tener que estar en transporte público ha sido una bendición. El no tener que estar bajo la supervisión constante de un jefe es otro. Ni decir la bendición de poder estar cerca de los hijos todo el tiempo y poder más tiempo de calidad con ellos ha sido enriquecedor.

Esto también tiene muchos aspectos que no se hablan, no se dicen, pero están sucediendo. Por ejemplo, el manejo de emociones. El saber poner límites o distinguir los límites entre el trabajo y la casa, cuando estás todo el tiempo en casa y en el trabajo. Ni decir la manera en que «el salir a trabajar» era una responsabilidad, pero a la vez, una especie de escapismo.

Era una forma de desconectarte de los problemas de la casa por 8 a 12 horas y sólo pensar en el trabajo. Para muchos era un espacio ideal. Así como los «happy hours» y el socializar con diferentes personas. Ahora esa ventaja o puerta no existe. Ahora los problemas de la casa te los lleva al trabajo y vice versa. Es más, no hay espacio entre ellos. Requieres compartimentarlos y eso mucha gente lo sabe hacer hasta cierto punto.

Aquí es donde comienza el gran diluvio…emocional.

¿Porqué mucha gente se hace adicta al trabajo? Los llamados «workaholics». Porque es una manera de no pensar, no sentir y poder desconectarte de lo que pasa en tu vida. En pocas palabras, el desconocimiento, la ignorancia o la resistencia de no querer aprender a manejar o afrontar sus emociones se refleja en querer dedicarle largas y extensas horas al trabajo.

¿Qué pasa cuando ahora tu causa de adicción no tiene dónde refugiarse, esconderse o evitarse? Un colapso, un diluvio o todo comienza a teñirse. Mejor dicho, falta espacio para poder crear la claridad, la fortaleza o la presencia que requiere tu campo emocional para poder ser efectivo, eficiente, maduro o elevarte al nivel que tu vida te pide en este momento.

¿Qué hacer?

Bueno, voy a empezar por lo que no debes hacer. (O seguir haciendo).

No te digas «tengo que ser fuerte», «yo puedo con esto» o «hay gente que la está pasando peor que yo». Todo eso puede ser cierto, pero lo importante en este momento es reconocer lo que sientes, tu experiencia de vida y lo que en este instante te está costando trabajo manejar, enfrentar o superar.

Trabajar con la salud mental, llámese las emociones, las situaciones, los momentos o hasta con las circunstancias que cada momento de la vida requiere no es «algo malo». Los estigmas sociales siempre van a estar ahí, pero la valentía, el coraje y hasta la vulnerabilidad son espacios donde no sólo vive tu poder, sino tú capacidad de realmente descubrir quién eres.

Estos son los momentos donde conocer quién eres, cómo puedes aprender a manejar tus emociones y descubrir otra parte de ti puede ser el mejor regalo que te brindes en la vida. Nadie puede hacer eso, sólo tú. Nunca va a ver un momento perfecto, hasta que tú digas: «este es el momento». Y ese momento puede ser hoy, ahora, aquí. Ya.

Otra cosa que sabemos es lo que la gente hace para «evitar sentir». Aquí es cuando entran en juego muchos factores como la alimentación poco saludable, los vicios (alcohol, drogas, internet, uso de dispositivos, por ejemplo), la irritabilidad, la desesperación, la desesperanza, la depresión y hasta el uso de la violencia. Todas son formas de dejar que el dolor se exprese a través de la ira o la impotencia. (Esto es una de las razones por la que los suicidios van en aumento).

Veamos lo que sí puedes hacer.

Desde el momento en que empezó esta pandemia, supe que habrían cosas que me iban a rebasar o superar. Mis emociones, las situaciones, la incertidumbre o la falta del certeza en muchos aspectos serían como los que nunca había enfrentado en mi vida. Es por es que decidí hacer cinco cosas:

  1. Buscar ayuda – con un terapeuta, un coach.
  2. Definir un círculo de influencia – tener dos o tres amigos con los que puedes (y vas a hablar) con frecuencia de temas que no platicas con mucha gente (o con nadie) y que requieren honestidad, transparencia y ser vulnerable.
  3. Comenzar a llevar a cabo aunque sea una simple práctica diaria diferente – en mi caso fue caminar todos los días.
  4. Acumular nuevos hábitos saludables – una vez una práctica supera los 60 días, ya es un hábito y se hace parte de una rutina diaria. Sumar nuevos hábitos.
  5. Declarar metas y objetivos que me enfocaran y me llevaran a seguir trabajando en sacar mi mejor versión.

Estoy claro que algunos dirán, no tengo los medios para pagar a un terapeuta o un coach, lo que es cierto, pero hay programas y líneas de ayuda que son totalmente gratis. Si no deseas esos, puedes buscar ser parte de grupos de retos que enfocan en las emociones, la mente, la espiritualidad, metas o el desarrollo de hábitos. Tal vez no tienes para pagar, pero si deseas sanar hay medios gratuitos para poder dar los primeros pasos. En tu comunidad hay iglesias, centro de apoyo o lugares donde hay programas de apoyo. Si tienes un celular, tienes acceso al mundo y puedes comenzar a buscar.

Contrario al gran diluvio, no tienes que pasar 40 días y 40 noches sólo, a la interperie y sin saber qué hacer. Hay cosas que puedes hacer al respecto y no seguir viendo como tus emociones comienzan a inundar tu mente, tu ser y te sientas con el agua al cuello. Sólo tu puedes decir «tiempo. Para. Este es el momento de hacer algo diferente y pedir apoyo». Está en tus manos.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Vivimos un nuevo gran diluvio…el emocional que vive gran parte del mundo, especialmente desde la Pandemia.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
A %d blogueros les gusta esto: