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El Camino Es La Recompensa

El camino es la recompensa

¿Cuánto tiempo llevas siendo rehén de los resultados en tu vida? No me digas que nunca, porque ahora mismo tus emociones y/o tus pensamientos dicen otra cosa.

Cuando piensas en tus finanzas, tu profesión, tu familia, el futuro, tu salud o cualquier aspecto de tu vida que hoy no has logrado, ¿que sientes? ¿Qué piensas?

Eso que sientes o piensas con respecto a esa área se ha detonado por algo que vive grabado en tu mente.

R.E.S.U.L.T.A.D.O.S.

Hoy tu mente tiene una cifra, monto, cantidad, imagen, tamaño, sentimiento o apariencia que le brinda a tu existencia una de dos cosas. Tranquilidad o estrés. Serenidad o angustia. Gratitud y aparente gratitud. Esta última la escribí a propósito para hacer un punto.

La mayoría de la gente tiene un sentido de gratitud por lo que tiene. De eso no hay duda. El problema es que aún siendo agradecido, surge a la superficie un sentido o sentimiento de angustia, preocupación o hasta de inquietud por lo que hoy no se manifiesta. Eso es porque para tu mente no se ha alcanzado el punto que le brinde “la tranquilidad” necesaria.

Si le preguntaras a 100 personas, ¿cuál sería el monto que le gustaría tener en el banco al momento de retirarse, cada uno tendría uno diferente. Y si preguntaras que número le produce estrés, cada uno tendría uno diferente por igual. Eso quiere decir que el número no es el problema, sino la creencia y el efecto (sentimiento y/o pensamiento) que vive grabado en tu mente.

Eso es lo que nos hace prostituirnos por los resultados. Y cuidado con decir que no lo estás. Porque si no eres rehén de los resultados, te has convertido el algo más revelador: un ser condicional y condicionado por solo dar en la medida en la que recibes.

Si, somos seres transaccionales. Eso no es el problema, sino la forma en que conducimos nuestra vida en base a ese concepto. En pocas palabras, si el final de la historia no presenta el cofre y el arcoíris, mejor ni siquiera te embarcas en el camino.

¿Qué tal si el camino es la recompensa?

Ahí es donde los tiempos en los que vivimos pueden ser los más ilusos o los más inspiradores. Ilusos porque se prestan para que te desconectes de ti y quieras emular a otros de manera condicional.

Ese camino está lleno de ambigüedad, incertidumbre, amargura, vacío, apariencia y apegos. Muestras una imagen, pero no quien eres en realidad. Nada más triste que ver cómo nos convertimos en lo que no somos.

Existe el otro camino. Donde defines que más vale conocer el caminante en el camino, que esperar a ver si vale la pena echar camino al andar.

Hace tres años tomé una decisión que marcó mi vida. Aprender que la entrega era la recompensa. No esperar a ver si la recompensa valía la pena la entrega.

No seamos ingenuos tampoco. No me refiero a hacer las cosas de gratis, ser un altruista iluso o simplemente demeritar mi esfuerzo y creer que dar todo de gratis es la única manera de ganarte el cielo.

Para nada.

Al contrario. Es conectarte con lo que vive en ti, en lo profundo y creer en sacarlo. En saber que va a ser un proceso, un camino y caminarlo con humildad. Con un corazón dispuesto, abierto y conectado. No buscar atrechos o estrategias para querer colocarte al frente de la fila sin haber completado el proceso de aprender.

Ese camino tiene incertidumbre también, pero aquí lo caminas con gratitud, humildad, apretura y agradecimiento por conocer al ser en el que te estás convirtiendo. No esperas una recompensa, porque cada paso que das es una.

Tu entrega es la recompensa. Una manera de valorar quien eres y cómo lo manifiestas en el mundo. Esa recompensa. Donde tu eres tu competencia y defines hasta dónde quieres llegar. Esa.

¿Qué aspecto de tu vida te está pidiendo que te entregues y dejes de seguir condicionando lo que das esperando a ver si la recompensa vale la pena?

Hora de empezar a vivir como tal vez nunca lo has hecho. ¿Qué esperas? ¿Qué vas hacer al respecto?

No permitas que tu persecución por los resultados te convierta en un ser condicionado por ellos.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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