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Destruye Tu Creencia De Lucha

Destruye tu creencia de lucha

En mi último blog te hablaba de lo importante que es transferir nuestra mente, nuestros talentos y nuestros esfuerzos a un banco mental diferente. La razón por la que enfatizo en este punto es simple: autonomía. Mientras estos tres aspectos de nuestro propósito, ya sea personal o profesional, sigan enfocados en algo externo, vamos a generar un grado de dependencia y no de inter-independencia.

Si hoy tu deseas ofrecerle al mundo un producto o servicio, deseas emprender, comenzar una fundación, comenzar una empresa, o simplemente elevar un talento, te sugiero que consideres cambiar o alterar la mentalidad con la que lo vas a empezar o llevarlo a cabo. Ahora mismo algo que observo mucho en la gente, especialmente muchos que desean abrirse paso fuera del mundo corporativo, es no cambiar el chip mental en el que operan.

Trabajando con emprendedores, participando en talleres y seminarios de este tipo, y siendo parte de grupos en este rubro, veo que uno de los retos más grandes y constantes es muy similar: seguir operando con la misma mentalidad. Esto, a su vez, conduce a que traten sus talentos como un medio donde los que le ponen valor son otros. Esto produce un efecto donde sus esfuerzos quedan limitados por la manera en que esperan por la aprobación, aceptación o alcance que otros le den.

Esto que voy a compartirte va a sonar simple, pero es a mi entender, lo más revelador de todo lo que yo (o cualquier otro experto) pueda decirte. Es algo que suena sencillo, lo es, pero nuestra mente lo complica por la manera en que estamos alambrados y creemos que debe ser. Si conviertes todo en un proceso, en vez de una lucha, podrás apreciar muchas cosas que no ves por estar sumido en ella. Mata y destruye tus creencias de lucha.

El problema no es la lucha, sino la adicción que tenemos a ella. Convertirte en emprendedor, empresario, proveer un producto, un servicio o simplemente elevar una habilidad, es en realidad «darte una oportunidad» en algo nuevo. Ahora, esa oportunidad, para ser realmente justo con ella, no la puedes convertir en una garantía. La mentalidad de «tiene que funcionar de una, a la primera oportunidad» es como prepararte para el fracaso y no el éxito. No estoy diciendo que dejes de esforzarte por algo, sino la mentalidad con la que haces las cosas.

Cuando escuchas a un atleta que está en un entrenamiento para una competencia, lo primero que observas es que lo ve como un proceso. Dicho proceso cubre una etapa, un periodo de tiempo, el cual van midiendo en pequeños progresos, de manera medible. Esos progresos dicen cómo va el entrenamiento. El proceso está marcado por altas y bajas, por progresos y estancamientos, pero algo que no se detiene: el seguir entrenando.

Si califica (o no califica) para la competencia es importante, pero la persona (si tiene un buen coach) observa lo que aprende de si mismo, del proceso, de lo que funcionó o de las cosas que pudo haber mejorado. Hay personas que hacen esto muchas veces, hasta que lo logran. Hay personas que lo hacen sólo una vez o ninguna. ¿Cuál eres tu?

Este año, en el plano profesional especialmente, ha sido un año de poner a prueba muchos nuevos productos y servicios. Este año ha sido recibir muchos «no gracias», muchos rechazos, dejarme en visto, no responderme o simplemente mucha gente se ha alejado. Esta bien. Si estoy claro que quiero crear un emprendimiento que pueda sostenerse sin mi, tengo que ofrecer productos y enfrentar la respuesta de la gente.

Esa retroalimentación, sus respuestas, y la manera en que agrego valor a sus vidas (o no) me dice en qué requiero seguir trabajando, mejorando, puliendo, expandiendo, capacitando y desarrollando. Este año pude haber dicho, «el mercado donde he trabajado se ha reducido mucho», «ya no quieren pagar lo que pagaban antes», «muchos clientes han cambiado su mentalidad». Eso pudo haber sido suficiente para seguir «en la lucha» o comenzar un proceso. Elegí lo segundo.

De haber seguido con la misma mentalidad de empleado (o auto-empleado), que sólo hace una cosa o ciertas cosas de una manera, me hubiese perdido la oportunidad de crear al menos seis nuevos productos y servicios. Hoy tengo información que hace 10 meses no tenía si no hubiese cambiado el chip. ¿Van a ser exitosos estos nuevos productos o servicios? No lo sé, pero hoy se que vivo un proceso de cambio y de dirección, no una lucha.

Yo puedo juzgar, evaluar, criticar, comparar y/o reducir mis esfuerzos a través del lente de empleado, de un sueldo, de una expectativa o de lo que debe pasar por haberme esforzado por ello. Eso sería invalidar o sabotear todo. Ahora es el momento de tomar la información y dar otro paso, no lo mismo que siempre he hecho. Mañana vamos a cerrar el tema con la manera en que puedes apreciar el proceso.

¡Gracias por sacar de tu tiempo y leer este blog!

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Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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