El que hayas hecho algo muchas veces no significa que lo hayas aprendido. Mucho menos, haberlo hecho con la profundidad que merece.
Saltear al contenido principal
+52 (55) 1139-2095 contacto@jorgemelendez.com.mx
Cuando El «ya Lo Sé» Se Mete En El Medio

Cuando el «ya lo sé» se mete en el medio

En estos días tuve que atraparme no una, sino dos veces, queriéndome comprar mi propia mierda. Sí, las historias que me hago de mi pasado para no lanzarme de lleno a hacer mi trabajo interno o de desarrollo personal. He hecho terapia en el pasado. También he participado en docenas de talleres como participante. Sé lo que es tener varios coaches a lo largo de mi vida. Para completar, trabajo como coach y consultor con mucha gente constantemente. Muchas veces lo uso como excusa para no lanzarme de lleno a hacer lo que se requiere de mí para avanzar al siguiente nivel.

La semana pasada tuve dos encuentros cercanos en los que pude haber usado de excusa el cúmulo de mi trabajo en el pasado para no hacerlos. Pude haber dicho «eso ya lo sé», «ya trabajé con eso anteriormente», «eso ya lo procesé o perdoné» o cualquier otra frase. Lo interesante de los dos es que fueron muy diferentes. Uno fue con mi terapista y el otro fue conmigo mismo, estando solo mientras leía algo. Ahí me di cuenta de algo muy importante.

No confundas el haber trabajado algo con reconocer dónde estás en este momento

Si hoy no tengo un resultado en mi vida o se sigue manifestando lo que no quiero en mi vida, quiere decir algo muy simple. Hay trabajo por hacer. No importa si lo he trabajado mil veces en el pasado. Tampoco importa si creo que lo perdoné o lo procesé. El hecho es que no tengo el resultado y lo quiero tener. El Universo físico no miente: las piedras son duras, el agua es mojada. Si está está y si no está, no está. Es simple.

Mi terapeuta me puso de tarea algo que no me gusta hacer y que sé que no tengo las habilidades (en este momento) para hacerlo. Es más, ya me he creído que no vale la pena hacer algo al respecto. Me puso de tarea dibujar. Sí, eso. Suena simple, pero cuando has creído que nunca desarrollaste tus capacidades de «locomotriz fina» y cuando dibujas parece algo hecho por un niño de 5 años (sin mucha estética), no es algo que sueles hacer con alegría, inspiración o con el mejor de las ganas.

Palabras importantes

Pero ella me dijo algo muy importante. «No se trata de que hagas algo que le agrade a los demás. No es ganar un concurso. Ni para comparar o veas lo bien hecho que está. El punto es conectarte con lo que sientes, con lo que ves internamente y puedas darte el permiso de expresarlo. Aunque sea en trazos y dejar que el lápiz fluya sin juicio». Esas palabras fueron muy importantes. Ya mismo te diré porqué.

Segundo caso, esta semana voy a entrevistar en mi programa de «Sábados Sabáticos» a la autora, conferencista y coach Liliana Martínez. Ella escribió un libro muy interesante llamado «El Código de lo Extraordinario». Como preparación para la entrevista no sólo he estado leyendo el libros sino haciendo los ejercicios que te pide en cada capítulo. Varias cosas de su estilo de trabajar, es similar a muchos procesos que he trabajado en el pasado y que uso en los talleres que facilito. Justo en el momento en el que terminé de leer uno de los primeros capítulos me atrapé diciendo «eso ya lo sé y lo he trabajado».

Saberlo no te mueve a lo que sigue

En momentos similares en el pasado lo que hubiese hecho fue seguir leyendo y ponerlo todo en el almacén de «ya lo sé» y puedo filosofar al respecto. Jugar el papel del auto terapeuta. Lo mismo con lo que me dijo mi terapeuta, «no soy bueno haciendo eso o lo hago por cumplir». Pero en ambos casos hice algo muy diferente. Con mi terapeuta hice el compromiso de sacar un tiempo y un espacio el domingo (ayer) para hacer el acto de dibujar uno especial y enfocado.

En el caso de libro, me detuve y en un cuaderno donde tomo notas y completo ejercicios, me puse a escribir y a completar lo que pidió Liliana. Fue entrar al proceso como un aprendiz, no saber, soltar el «ya sé por el qué aprendo y descubro». Por alguna razón llegó a mí el libro de Liliana, por alguna razón yo quise entrevistarla y conocerla. Por alguna razón mi terapeuta dió con la oportunidad de que el dibujo puede ser una manera de mirar algo profundo que requiero conectar para poder abrir nuevas formas de comunicación y expresión.

El haber hecho las cosas no dice mucho de la profundidad con qué las hiciste

¿Has hecho algo alguna vez y luego te has dado cuenta que no lo hiciste con la profundidad, el compromiso o la intención real con la que pudiste haberlo hecho? Eso es algo que he observado en el pasado año. Por eso he vuelto a releer muchos libros, volver a repetir procesos y darme el permiso y la oportunidad de volver a ver muchas cosas con nuevos ojos y una perspectiva fresca. Es como volver a perder la virginidad. (No la de la piel, sino la del alma, como dice Paulo Coelho).

El resultado fue que mi proceso de dibujar, al darme unos días antes de hacerlo, me permitió no criticarme, juzgarme, compararme o no caer en «no sé como hacerlo», sino abrirme a disfrutarlo sin expectativas o resultados. Lo que fuera y lo que sucediera está perfecto. Es un acto de aprender y observar lo que revela el proceso. Fue liberador, revelador y muy estimulante. Fue como abrir una puerta a la expresión, a la comunicación y a conocerme.

En el caso del libro, fue poder verme y colocarme realmente como un participante en un taller con Liliana, no el colega que hace lo mismo que ella. No fue hacer un acto de comparación de estilos, filosofías o cuestionar su estilo por los paradigmas o creencias que tengo con respecto a los míos. Fue ser un participante y reconocer qué está pasando en mi vida en este momento. Y si no está pasando es porque la lección no la he aprendido, no importa cuántas veces lo haya hecho o lo sepa. De eso se trata el trabajo de crecimiento personal, no saberlo, sino liberarlo, tomar acción y ver cómo se manifiesta. Ahí vive la verdadera lección. ¿Qué vas a hacer al respecto?

El que sepas o hayas hecho algo no quiere decir que lo aprendiste o qué le hayas dado la profundidad que merece.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Participa de la conversación dejando un comentario

Volver arriba
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
Suscríbete para recibir GRATIS mi eBook «¿EMPRENDER después de los 40?»
Recibirás también, cada domingo el Boletín Exclusivo «Domingos de Descubrimiento» y te avisaremos cuando publiquemos contenido nuevo en el blog y en les redes sociales de Jorge Meléndez.
A %d blogueros les gusta esto: