¿Qué mensaje envías cuando mantienes tu cámara apagada y no la enciendes en una sesión de zoom? Tal vez mucho más de lo que piensas.
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¿Con Cámara O Sin Cámara?

¿Con cámara o sin cámara?

Uno de los temas más comentados de la pandemia ha sido la explosión en el uso de la aplicación de Zoom. Algunos ya la usaban mucho antes de toda esta situación. Ahora es algo que una gran cantidad de gente esta usando CONSTANTEMENTE. Pero, si hay un pero, algo que se ha convertido en el tema central de muchos talleres, conservatorios, reuniones, sesiones grupales de coaching y motivo de un gran desconcierto es: la cantidad de participantes en sesiones de zoom con la cámara apagada.

Me resulta interesante el impacto que esta teniendo en mucha gente esta acción. Especialmente, en grupos importantes como los maestros o profesores, que se han visto en la obligación de tener que transferir sus métodos a través de un nuevo medio o plataforma, pero el sistema educativo no está diseñado para ello. Y eso se esta notando grandemente en la actitud de los estudiantes.

No vengo a hablar de los desafíos que hoy tienen grandes estructuras sociales, como la educación, en poder agregar valor y ser una base sostenible en el futuro de los niños y jóvenes. Eso podría ser un tema de varios blogs, no sólo uno. Esto esta pasando en las empresas, las Universidades y muchos otros lugares al usar un medio digital para reemplazar un modelo (ya sea educativo o profesional) arcaico, estéril y que no genera el estímulo que realmente buscan. Recuerda, la educación y el trabajo son medios donde «EL TENER QUE CUMPLIR NO QUIERE DECIR SI REALMENTE QUIERES CUMPLIR CON LO QUE SE TE PIDE». Puedes hacer MUCHAS cosas por salir del paso, por cumplir. Estás pero no estás.

De lo que sí vengo a hablarte es lo que puede decir tener una cámara apagada en un cuarto de zoom. Saquemos del medio las excepciones, si eso pudiera existir. Pero vamos a pensar que alguna vez tienes que manejar una situación de emergencia, inesperada o un accidente durante una sesión. Vamos a llamar eso la excepción. Si lo haces más de una vez, ya no es excepción es falta de organización, importancia o mediocridad.

Indaguemos un poco a través de dos preguntas:

Primera: ¿qué mensaje puede estar enviando una persona con una cámara apagada?

Vivimos en tiempos donde queremos obtener algo con la menor inversión posible. Eso implica desde invertir menos dinero (preferiblemente gratis), menos tiempo, menos atención (si eso es posible) y poder obtener el beneficio a través del conocimiento, sin la práctica o la aplicabilidad necesaria.

Esto lleva a mucha gente a poner a prueba a todo el mundo. Una cámara apagada es una manera de decir: «te daré algo pero no todo». «Ya estoy aquí, confórmate con esta forma en la que voy estar aquí». Es una especie de condicionalismo presencial que demarca la manera en que estoy dispuesto a dar algo, pero no todo.

Una cámara apagada es el precio que nos toca pagar a todos por estar tan sometidos a años y años de ser parte de un sistema o modelo educativo que evalúa, no invita a pensar, no estimula la imaginación o la creatividad. En pocas palabras, es el mismo patrón o el mismo molde para acomodar a todo el mundo. La gente ya llega a este medio (zoom) predispuesta de que será «el mismo perro con diferente collar». Y en muchas veces, eso es lo que termina pasando.

Cuando mantienes una cámara apagada, envías al mundo un mensaje ambiguo, sin definición o sin compromiso. Puedes estar diciendo: «no me interesa CONECTARME (palabra clave) con nadie, sino estoy aquí para ver lo que OBTENGO de ustedes. Una reflejo del mundo en el que vivimos.

Es una manera de no tomar responsabilidad por tu experiencia. Puedes seguir distraído por mil cosas y no prestar tu atención a la que dices que quieres en ese momento. Nos hemos acostumbrado a ver los programas grabados, que mucha gente ahora pregunta: ¿habrá grabación? Una cosa es usar una grabación para una excepción y no la NORMA. Ver grabaciones es una manera de no conectarte con nadie. Es una especie de aislamiento social.

No dejar que el mundo te vea o interactúes con los que están en una sala contigo es una manera de decir dos cosas: primero, la oportunidad que tienes de desarrollar las habilidades sociales que no me permiten acercarte al mundo (timidez o arrogancia). Segundo, y tal vez más importante, envías un mensaje de que tal vez el espacio no es tan importante para ti: ¿para qué elegiste registrarte o matricularte en el espacio? Si no te costó nada o mucho, así lo tratas. Si te costó mucho y lo haces, ¿eso es lo que realmente quieres o para eso invertiste?

Esta última pregunta implica algo mucho más, tanto positivo como algo a tomar en cuenta. Como sociedad nos hemos abocado hacia el obtener cosas como un símbolo de estatus. Pues eso mismo pasa con el decir «hice este curso o hice este Diplomado». Tener un papel o decir que estuve ahí puede ser más importante, que descubrir «PARA QUE ESTUVISTE AHI».

Y, para completar esta primera pregunta, la oportunidad que muchos tienen. Yo infiero, producto de mis veinticinco años de observar a cientos de miles de personas, que debemos enfocar más tiempo en apoyar a la gente a descubrir lo que realmente quiere. Hemos creado tantos sistemas donde la gente tiene que medirse a ver si esta a la altura, que no hemos descubierto el regalo que ya son.

Mucha gente va por el mundo pensando que no encaja. Que su manera de pensar no tiene una voz o una expresión válida por ser parte de un sistema donde todos tiene que seguir la mayoría. Muchos ya no escuchan lo que dice su voz interna y lo que pueden aportar o contribuir en el mundo. Cuando no enciendes tu cámara dices mucho de ti (no como una critica). De la manera en que ves lo que das, las condiciones que pones para hacerlo, las oportunidades que viven para ti y cómo el sistema te ha convertido en una versión de ti que no es la que realmente quieres mostrar al mundo. Tal vez por eso no te muestras.

Segunda pregunta: ¿qué implica esto para el que esta dirigiendo la sesión o el que organiza el evento?

Una cámara apagada puede ser una manera sutil, y muy evidente, de decirte: requieres elevar tu juego como orador y, más importante, cómo líder. Habla menos y conecta más con la gente. Hay una responsabilidad del que organiza y del que comunica de no usar un medio nuevo (zoom) con una vieja mentalidad o sistema. Peor aún, con una expectativa donde pone el peso de la experiencia en hablarle a la gente de algo, en vez de conectar con la gente a la que le está hablando.

No puedes esperar que el mundo te brinde algo si la manera en que los acercaste a ti no fue de manera conectada. Si hiciste un evento gratis o de bajo costo para la gente y no hubo una interacción con ella para realmente escuchar QUE LOS MUEVE A ESTAR AHI, nadie va a darte su más preciado recurso: su atención. No importa el nombre que tengas, la experiencia que poseas o por más bueno que suene lo que estás ofreciendo.

En pocas palabras, como aprendí hace muchos años y lo sigo escuchando tan reciente como ayer en un podcast de Seth Godin, el papel del ENROLAMIENTO en todo es vital. Enrolarte en algo es voluntario, no obligatorio, coercitivo, manipulativo, intimidante o impositivo. Por eso muchos estudiantes y profesionales se comportan como se comportan. En su proceso educativo o profesional no hay ENROLAMIENTO, sino cumplimiento.

Enrolamiento requiere una inversión emocional del que enrola, ya que busca cómo servir al otro en alcanzar una manifestación de su propósito. Queremos tener mucha gente en un salón. Pero el proceso de enrolamiento, de conectar con la gente y con su verdadero propósito, es algo que no estamos dispuestos a ejercer a tiempo completo. El taller, la charla o el proceso que ofreces no es lo que enrola, sino lo que te importa saber, conocer y descubrir de cada persona antes de estar en el proceso.

La educación no fue hecha para definirte como persona, sino para que trabajes en el modelo para el que fue diseñado. Tener un trabajo, no pensar o ser un creativo. Tener un trabajo es más producto de usar tus recursos o talentos en aras de sostener un modelo que salirte del sistema y ver la capacidad que tienes de crear otros modelos. Es más cumplir unas tareas que diseñarlas.

Tenemos que hacer un mejor trabajo (me incluyo) en enrolar a la gente en una posibilidad en la que han dejado de creer. Ya sea por la educación, por cultura o por ser parte de un sistema donde están cansados en ser un número y no un rostro, un ser humano. Ansiamos la conexión más que nunca, pero si no pensamos fuera de la caja, si no usamos la tecnología para lo que fue hecha, conectar, seguiremos viendo cámaras apagadas y sueños sin rostros. ¿Qué vas a hacer al respecto?

¿Qué mensaje envías cuando dejas tu cámara apagada en zoom?

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

Esta entrada tiene un comentario
  1. Este es un plazo muy pertinente, empecé a reflexionar sobre las veces que he tenido mi cámara apagada y noté que no he permitido que esto se le vuelva como parte de mis hábitos, sin embargo el mantener atenta es un ejercicio pertinente para estos nuevos desafío. Gracias Jorge a lugar el tema.

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