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Alguien Te Está Esperando

Alguien te está esperando

Ha sido uno de mis talones de Aquiles. Tanto en mi vida personal como profesional. Era como un botón reactivo que tenía el cual no tenía control (o no había querido aprender a manejarlo). Me lo habían dicho tanto en algunos de mis trabajos anteriores, como varias personas importantes en mi vida me lo habían comunicado de manera directa (y ya había perdido la cuenta de las indirectas).

El ser reactivo y querer tener la razón. Así de simple. Tener una reacción inmediata. Estar convenido de que tenía los argumentos para sostener mi razón o los contraargumentos para derrotar la del otro. Esto hacía que las conversaciones terminaran de la misma manera. Ganar o hacer perder el otro. Pero tener la razón.

La ignorancia es atrevida. Ciega, sorda y de todo, menos muda. Aunque es muda ya que no dice nada y aporta menos.

Si contara el número de tumbas en el cementerio de las relaciones truncadas o fallecidas por esto, es probable que tenga un buen espacio en él mismo. Relaciones de familia, de pareja, de amigos, de compañeros de trabajo, de amistades y en negocios. Es vergonzoso aceptarlo, reconocerlo y saber que ha tenido un impacto en mi vida.

De eso quiero hablarte. Por qué me ha tomado mucho tiempo, trabajo y esfuerzo poder cerrar la brecha en ese aspecto de mi vida y de mis relaciones. Y todavía hay trabajo por hacer.

Mucha gente cree que la manera de sanar o mejorar en este aspecto es pasarse al otro lado del péndulo. Pasar de la reactividad a la pasividad. De la reacción a la paciencia o la tolerancia. De cerrarte a la escucha generosa. Para nada.

Como si pasar de la noche al día fuera simplemente un acto de luz y oscuridad. Es un proceso. Algo que sucede todo el tiempo y requiere mentalizarte y trabajar tanto el día como la noche con una serie de habilidades diferentes. Pregúntale a una persona que ha trabajado mucho tiempo de noche cómo eso impacta todo su sistema biológico, así como su vida en general.

La solución es simple. No dije fácil.

Es aprender a caminar hacia el medio. No hablo de equilibrio o balance. Eso es querer controlar las cosas o querer vivir en la comodidad, lo predecible o, pero aún, la mediocridad.

Caminar hacia el medio es un camino de aprender y una oportunidad de desaprender.

Aprender a escuchar.

A pensar.

Ser.

Empatía.

Humildad.

Perdonar.

Reconocer.

No tomarte en serio.

Tomar responsabilidad por todo lo que vives, bueno o malo.

Deja de hacerte la víctima.

Reírte de ti mismo.

Decir lo incómodo. Preguntar lo incómodo.

Cuestionar las creencias, las premisas.

Decir lo que sientes.

Lo que piensas.

Aprender a decirlo, a mostrarlo.

Aveces a quedarte callado. Aprender a hablar. A comunicar.

Caminar hacia el medio.

Que no todas las personas son iguales. Tampoco las situaciones, por mas parecidas o iguales que sean, piden la misma reacción o respuesta.

Que cada persona es un mundo y ve el mundo cómo lo quiere ver.

Que dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo y la tuya no tiene mas peso, ni credibilidad, ni autoridad, ni razón.

Reaccionar es automático. Responder requiere practicar lo anteriormente mencionado y saber cómo, cuándo, dónde, con quién y hasta el momento de hacerlo.

Es volver a ti. Ayer le decía a una persona, ¿cuándo vas a regresar ti?

Regresamos a casa, a trabajos, a lugares, a personas, pero muchas veces no regresamos al que siempre te ha estado esperando. A ti.

Caminar hacia el medio es una forma de caminar hacia el centro y en ese centro vas a encontrar una nueva versión de ti. Una que no tiene que vivir en los extremos y no requiere esconderse en lo mismo. En lo automático que mata tu ser, tu esencia y tu vida.

Hoy tu vida puede estar pidiendo de ti una sola cosa: caminar al medio y encontrarte contigo.

¿Qué vas a hacer al respecto?

Caminar hacia el medio puede llevarte a encontrarte con una versión de ti que jamás has visto.

Jorge Meléndez

Jorge Meléndez, es un Coach Certificado de John Maxwell y tiene un Diplomado de Coaching Ontológico de la UNAM.

Con más de 23 años de experiencia, como generador de abundancia y diseñador de propósitos personales y empresariales, ha logrado que, más de 200 mil personas en más de 30 países del mundo, descubran y alcancen su grandeza a través de talleres y mentorías que cambian la manera de pensar para alcanzar metas y sueños.

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