Algo más grande que tú
No hay nada como que te digan la verdad cuando menos lo esperas. Y no una vez, sino varias. Hoy fue uno de esos días donde pude comprender por qué en muchas ocasiones no he crecido cuando he querido. Tanto en oportunidades de negocios, en sociedades, en relaciones y en muchos momentos cuando todo parecía soltarse hacia el crecimiento y el éxito.
La respuesta inicial no va a sorprender a muchos. Lo que sigue si vas un poco más a fondo, creo que te provocará algo similar a lo que yo sentí. Asombro, sorpresa, tristeza y, aunque no lo creas, una sensación de esperanza sí conviertes el sentimiento en una acción productiva.
¿Cuántas veces te has lanzado a hacer o abrir un negocio? Personalmente, unas siete veces, por lo menos.
¿Qué oportunidades de emprender has comenzado, detenido o dejado pasar porque en algún momento veías que no tenías la respuesta; tenías que estar dispuesto a soltar el control o simplemente estar abierto a buscar alguien que supiera más que tú o te retara a ver lo que no veías?
¿Cómo se siente saber que tienes muchas ideas, habilidades o potencial sin explotar simplemente porque no tienes los filtros adecuados, la guía adecuada, un exceso de información o el acompañamiento indicado como para poder atravesar esas barreras iniciales o momentos de creer o confiar en ti como para seguir y no dar vuelta atrás?
La respuesta simple e inequívoca es yo. Sí, de manera responsable esa es la respuesta indicada. Ahora, hay dos cosas que van mucho más profundo que eso. El otro día veía un meme donde aparece una mujer adulta que se mira al espejo donde el reflejo es su versión de niña que dice: «no eres el culpable del dolor que te causaron, pero sí responsable de sanarlo». De no tomar el tiempo que sea necesario para sanar las heridas que tienes, todo el mundo va a pagar el precio y vas a vivir toda tu vida culpando a otros por lo que te pasó. Y no hacer nada al respecto.
Pues, algo similar sucede cuando sabes que tienes la idea, el talento, las oportunidades y tu ser te dice que quieres y puedes hacer algo mucho más grande de lo que has venido haciendo. Muchas veces nos lanzamos a crear un negocio, producto o servicio y lo hacemos «porque creemos en la idea o tenemos el talento o capacidad como para manejarlo».
El problema es que nunca vemos que alguien pueda ver algo que nosotros mismos no vemos. Tu puedes ser el mejor diseñador, creador o hasta tener los conocimientos que nadie tiene, pero si no tienes a alguien que pueda manejar tu negocio (ser el Director Ejecutivo) para poder hacer lo que tu no quieres hacer (y muchas veces no sabes hacer), vas a hacer todo, menos lo más importante: crecer.
El punto es simple: hacer algo que sea más grande que tú.
Ser el «todólogo», «señor orquesta», «mujer maravilla» o el «hacelotodo» solo demuestra una cosa: que aparentemente no necesitas a nadie. Pero el problema no es si tú lo necesitas, sino lo que tu negocio tu idea, tu oferta, tu producto o tu servicio requiere. Y más importante, lo que tu cliente quiere en un mundo que cambia constantemente.
¿De qué te sirve hacer mucho dinero si no sabes manejarlo y hacer que trabaje para ti? Esto aplica para este aspecto también.
¿Cuántas veces has visto el crecimiento de tu negocio y perder las oportunidades para no tener la claridad, el conocimiento o los ojos externos de alguien que pueda decirte «este es el momento» de crecer o lanzarte a lo que sigue? Aquí sin dudarlo.
¿Cómo se siente saber que pasas por muchas etapas donde no sabes cómo manejar ciertas situaciones, emociones o ciclos y no haces algo al respecto para manejarlos, interrumpirlos o superarlos sin quitarte energía, enfoque o claridad? Esto aplica en este aspecto.
Tener el control, ser el que más sabe y «no necesitas a nadie que te diga como correr tu negocio» puede ser la creencia más limitante, escasa y que te lleve directo a perder lo que tanto te costó levantar: tu idea y tu emprendimiento.
¿Qué vas a hacer al respecto?

